Echar un vistazo a las redes sociales de Vanesa Lorenzo (Barcelona, 1977) es inspirar cuerpo y mente con un estilo de vida saludable y sostenible. Como bien muestra a través de su cuenta de Instagram, la modelo catalana es una férrea amante del yoga y de una dieta respetuosa con el medio ambiente que comparte con su familia.

El pasado mes de octubre, Vanesa publicó su segundo libro, ‘Crecer juntos’, una oda al yoga y la disciplina positiva para afrontar los retos de la educación de los más pequeños de la casa. De esta manera, la modelo y escritora nos ofrecen herramientas para hacer frente al día a día y relacionarnos con nuestros hijos desde el respeto, el sentido común y el amor.

Dichas prácticas contribuyen con el tiempo a que los niños crezcan más conscientes, tranquilos y seguros de sí mismos y aprendan a gestionar mejor emociones como la rabia, la frustración, la ansiedad o la impaciencia.

Tu segundo hijo literario, ¿cómo te sientes?
Muy contenta con el resultado. Es un libro muy útil e inspirador para padres y madres que sientan curiosidad e interés por aprender y crecer junto a sus hijos de la mano de la Disciplina Positiva y el yoga para niños.
También muy agradecida a las dos mujeres, la psicóloga infantil y la profesora de yoga infantil, que me han acompañado en el desarrollo del contenido.

En este libro vamos a encontrar algo más que yoga, en particular la disciplina positiva. ¿Qué beneficios te ha aportado?
Me enseña una nueva perspectiva desde donde afrontar la educación con mis hijas. Desde una postura más reflexiva, empática y respetuosa. Te invita a revisar patrones aprendidos y apostar por la coherencia para alinear tus deseos con tus actos, entre muchas otras cosas.

¿Cómo lo descubriste?
Me apunté a un taller intensivo presencial donde introducían los conceptos básicos de la Disciplina positiva y fue un maravilloso descubrimiento. Una metodología educativa muy alineada con mi filósofa de vida que me abre una nueva ventana de aprendizaje y ofrece herramientas prácticas para gestionar los retos de la educación.

Una gran parte del trabajo de este libro lo realizaste durante el confinamiento. ¿Cómo lo viviste?
Me imagino que como todos, con incertidumbre y momentos de tensión. Pero muy agradecida porque coincidió con la redacción de los capítulos del libro y conforme iba cerrándolos, revisaba y releía el contenido y ejercicios de DP y yoga, y la verdad que me ayudaron mucho a sobrellevar mejor los complejos momentos de convivencia.

¿En qué lugar pondrías esa disciplina positiva en momentos tan excepcionales como en los que nos encontramos?
Creo que más que nunca necesitamos herramientas, porque no es fácil gestionar lo que está sucediendo y se nos plantean cambios existenciales y vitales. La disciplina positiva nos puede ayudar a desarrollar un ambiente más cordial, desde la empatía y el respeto, promoviendo la cooperación y comportamientos más responsables. Algo muy beneficioso para convivencias de 24/7. Y el yoga nos puede ayudar a mantener una salud mental y física. Estos momentos nos están abriendo los ojos para entender que nuestro bienestar es la base de todo, y estos dos disciplinas pueden ayudar mucho en esa búsqueda del bienestar. Tanto personal como en grupo.

Tal y como cuentas en tu libro es importante escuchar a tus hijos y entenderlos. ¿Qué te han enseñado tus hijas?
Me enseñan a diario. Que son personas impredecibles, que no las puedo juzgar ni encasillar, que necesito tener una mente flexible para entenderlas, aceptarlas y crecer junto a ellas. Y algo maravilloso, que un niño es todo amor y que debemos proteger su pureza.

¿Crees que todavía hay muchos cambios educativos por hacer?
Muchos, es muy difícil cambiar patrones, porque caes en ellos incluso cuando eres consciente de que no te gustan y deseas cambiarlos. Es un trabajo de largo recorrido.

Pero además de educar a los tuyos, también es muy importante saber cuidarse a una misma.
A mí me parece muy importante no abandonarse cuando uno tiene hijos. Durante los primeros años es difícil porque la dependencia de un bebe es absoluta, pero poco a poco uno tiene que encontrar sus huecos y momentos para encontrar un equilibro en atender las necesidades del hijo y las tuyas propias.

¿Crees que estas disciplinas llevan a una alimentación más sana?
La práctica del yoga te hace conectar con tu cuerpo de una forma más consciente y entender que es los que realmente necesitas, eso va intrínsecamente ligado a la alimentación y a introducir hábitos saludables en tu vida.

Nos hemos enterado de que tienes un huerto en casa…
La alimentación saludable y lo más respetuosa con el medio ambiente y con nuestro organismo se ha convertido en algo vital en mi vida. Intento introducir prácticas y proyectos que estén en esa línea, y mi huerto ecológicamente es una de ellas. También tiene que ver con la ilusión de revivir con mis hijas lo que yo viví de pequeña en la masía de mis abuelos.

¿Eres cocinitas?
No mucho, hago cosas sencillas. En lo que si hago hincapié es en la elección de los alimentos que entran en casa. Apuesto por productos de temporada y nutritivos, que no estén procesados ni tengan azúcares añadidos.

¿Hay algún plato que te haga sentir mejor?
No tengo uno en especial. Intento cocinar de forma que se digieran bien los alimentos para luego sentirme bien.

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