Reportajes

De la dieta de los ‘boomers’ hasta la de la Gen Z: dime tu generación y te diré qué comes

Generación Z, millennials, baby boomers... ¿Qué come cada generación y cuáles son las diferencias de unos a otros? Analizamos lo que pones en el plato según tu edad.

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El que tenga unos años recordará que, en los dibujos animados de Marco (aquel niño italiano que se iba hasta los Andes a buscar a su madre), el padre servía al pequeño un vasito de vino en las comidas. Eso que podía parecer de lo más saludable en aquella época (los ochenta), hoy llegaría al Consejo de Ministros y arderían las redes… ¿Cómo es posible darle alcohol a un niño?

Esta simple anécdota sirve de introducción para hablar de lo que han comido las distintas generaciones: no vamos a entrar en lo que comieron nuestros padres y abuelos, bastante tuvieron con sobrevivir, pero vamos a fijarnos en lo que han venido engullendo diferentes franjas de edad, desde los boomers (1949-1968) hasta los adolescentes de hoy.

Si nos fijamos en los desayunos, por ejemplo, en los años 50 y 60 en EE UU se comían cereales (Corn Flakes, Krispies y Frosties tuvieron unos crecimientos vertiginosos). Eran vistos como saludables y cargados de energía (azúcares mediante, claro está). Hoy, ya no es el caso, y su consumo está en declive porque precisamente no tienen nada de sanos: un informe de Euromonitor en 2016 alertaba de que en nuestro país iba a disminuir su consumo por el alto contenido en azúcar.

Si tienes de 45 a 50 años recordarás que tu desayuno por excelencia venía a ser ColaCao (o Nesquik) con galletas. Y de merienda, pan con margarina (no olvidemos aquel mítico anuncio de Tulipán con el helicóptero que llegaba al patio del colegio). De hecho, había quien le ponía azúcar a esa margarina para venir a arreglar el desaguisado, o incluso, ¡pan con vino!

Cuando los cereales llegaron a España desplazaron el consumo de galletas (un producto poco sano por otro que tampoco lo era más) pero, si lo vemos con perspectiva, en los años ochenta no desayunábamos nada bien. Aunque sí que es cierto que nuestras madres, muchas, amas de casa, se encargaban de que hubiera un plato de comida casera a mediodía y en la cena.

Hoy, muchos padres de la generación X (1969-1980) y los millennials más añosos (1982-1993) son más conscientes de lo que es sano y lo que no, e intentan que sus hijos no tomen tantos azúcares en el desayuno, apostando por otras opciones como fruta, frutos secos o lácteos. Si bien es cierto que las cifras alertan de que no lo estamos haciendo del todo bien, ya que un 40 por ciento de los niños en España tiene obesidad o sobrepeso. Las prisas y el estrés, y que cada vez se cocine menos en casa (y se tire más de alimentos ya preparados), seguramente tendrán que ver en ello, así como la amplia oferta de platos preparados que hace unos años no existía.

“Para mí la diferencia más importante es que antes comíamos algún bollo y ahora van en envases de más unidades, te vas al súper y te llevas cinco bollos. Antes, las bolsas de patatas eran muy pequeñas y ahora nadie compra menos de una bolsa grande”, explica Gemma del Caño, experta en seguridad alimentaria: “No es que antes no se comieran esas cosas, es que se comían menos. Uno de los éxitos más grande de la industria es haberse colado en los armarios y en las neveras de la gente. También es verdad que antes esos productos tenían peores ingredientes”.

Algunos estudios ponen de manifiesto que la generación X es la que más se gasta en comer y una de las más interesadas en lo casero, lo saludable, lo ecológico. Valoran la calidad y el sabor, no se guían únicamente por el precio en la compra y suelen ser fieles a marcas. Los millennials, por su parte, no son leales a las marcas y valoran productos de comercio justo y orgánicos; los ultraprocesados no suelen tener muy buena fama entre ellos.

Pero, ¿y los más jóvenes? ¿Qué se meten entre pecho y espada los de la generación Z (entre 2001 y 2010)? Los adolescentes, claramente tecnodependientes, comen donde quieren, el sitio no es obstáculo, y son muy dados al take away: además, son una de las generaciones que más ha abrazado el veganismo y el vegetarianismo, si lo comparamos con otras generaciones a esta misma edad.

Y para responder a eso de que comen donde les place, La Gran Familia Mediterránea, de Dani García, ha lanzado junto al programa Yo, Interneto, un menú para “los chavalitos del parque”. El menú se compone de un bocadillo serranito, uno de los bocatas icónicos en Andalucía, patatas gajo con Grana Padano y perejil frito, y de postre, un chocomunchies, mezcla de cheesecake con té matcha y brownie. Todo en un packaging que igual te puedes comer en el comedor que sentado en el banco. Una opción económica (19 €) y no la primera para este público adepto a los influencers, ya que García también ha lanzado los menús Rubius e Ibai Llanos.