Este otoño nos va a saber muy dulce. El menú lo va a servir Susana Cabero (Hospitalet de Llobregat, 1980), más conocida como Susi Caramelo –apodada así por unos amigos durante una noche de juerga en Chueca– y lo hará con el estreno de su primer programa en solitario, Caramelo, desde el 28 de septiembre en #0 de Movistar+.

Si eres algún extraterrestre que aún no te has enterado de quién es Susi, te adelantamos que se autodefine como pibonéxica («creerte más buena de los que estás»), pero en realidad es una cómica de estilo libre cuya estela ha ido creciendo en los últimos años gracias a su participación como reportera en Las que faltaban, Lo de los Goya o con sus apariciones en otros espacios humorísticos como Cero en Historia, La resistencia o Ilustres ignorantes. Y no exageramos si decimos que ella solita se los come a todos. Así que agárrense, que viene curvas.

Por fin días debutas en solitario. ¿Nos anticipas algo del menú?

Te puedo contar que va a ser un menú degustación maravilloso, porque hay entrantes que son maravilla, plato delicadeza y postre que es cremita. Con invitados de lujo y una presentación emplatada y genial.

Ya tienes tablas… pero ¿hay nervios?

Si no tienes nervios es que estás muerta. Todo profesional está nervioso ante su trabajo. Da igual que seas cocinera, futbolista, astronauta o cómica. Los nervios me ponen las pilas y eso es lo que me motiva para hacer las cosas bien.

Cuéntanos eso de una lista de deseos que piensas cumplir en cada programa…

Cada programa supone una lista de deseos y de retos que me vuelven loca desde hace tiempo. En el primero, además de dar el pregón no oficial del Orgullo Gay de Madrid, me hice amiga de Parada, estuve con Blas Cantó en mi bar favorito, presenté al mundo a Araceli… imagínate. Esto es sólo el principio y aún me quedan 14 más. Tengo tantos deseos que, a mí, el genio de la lámpara se me queda corto.

¿Cuál es el que más te apetece (y el más difícil)?

Ver las localizaciones de la película Grease.

¿Crees que existe la receta del éxito?

La receta es muy sencilla: trabaja como si te fuera la vida en ello. A partir de ahí, las cosas saldrán bien. Hay un dicho: «No existe gran talento sin gran voluntad». Se me quedó grabado, pero no sé ni de quién es…

¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?

Toda la previa. El trabajazo de preparar un programa es muuucho más complicado que hacerlo.

El humor es un buen antídoto para…

Todo. La bajona, la muerte, el mal rollo, el buen rollo, la pandemia, los idiotas, el terror, la tontería… todo.

Desde TAPAS reinvindicamos que tú llegaste antes que la protagonista de Fleabag. Y que ya era hora de escuchar a una mujer hablando como tú, sin filtros.

Bueno, tampoco estábamos acostumbrados hace años a ver a las mujeres votar y mira. Todo llega. Pero claro que me reivindico anterior a Fleabag. Es una serie de 2016 y yo llevo haciendo comedia desde mucho antes.

«He sido camarera y de las buenas»

Foto: Movistar+

Antes también fuiste camarera, ¿cómo se te daba?

He sido camarera y de las buenas. Es lo que me ha permitido durante muchos años poder dedicarme a la comedia. Siempre digo que he trabajado de camarera porque la comedia no me daba para vivir.

¿Cómo te gustaría que te viéramos? ¿Y comiendo qué?

Me gustaría que me vieseis como el pibón que soy. Comiendo, ya me habéis visto comer pollofre [los gofres con forma de pene de La pollería, en Chueca ]. Todo lo que me coma después, queda en casa (o en la de él).

Si fueras un plato, ¿cuál te representaría?

Peritas al cava.

Al menos hablando, parece que lo de comer a ti te da mucho juego: el higo, el morro, el tarro, las peras…

Comer siempre ha dado mucho juego. Desde los cineastas a los actores porno, pasando por los humoristas.

¿Prefieres echar una caña o tomártela?

¿Tú qué crees?

¿Te ves más foodie o glotona?

Me veo comiendo cuando tengo hambre. Pero no soy de pasarme.

¿Eres cocinillas? ¿Nivel?

Nivel guay. Hago…

Para ser pibonéxica, ¿qué dieta nos recomiendas?

Te diría que la del cucurucho.

¿Has hecho alguna vez dieta?

No he hecho dieta en mi vida. A mi perro sí tuve que ponerle a hacer la ‘Operación perrini’. Fue porque si superaba los 8 kilos entre su peso y el transportín, no me dejaban volar con él, y no iba a quedarse sin vacaciones. Al final se le quedó tipazo.

A Pablito, tu perro, ¿qué capricho no le niegas nunca?

El pollito rico que le hago. Cocino para él casi todos los días.

¿Y el ejercicio, qué?

La verdad es que me aburre. A mí lo que me gusta es bailar. Ver vídeos de Bruno Mars y fliparme yo sola en mi casa.

¿Hay algún chef al que te gustaría entrevistar?

Me encanta El Celler de Can Roca. Digo esto porque, como es tan difícil pillar mesa, igual con esta respuesta me reservan y, encima, me invitan.

¿Qué es lo más raro que te ha pasado en un restaurante?

Ver a mi abuela pidiendo que le pusieran para llevar el sorbete de limón que le había sobrado. Lo hizo hace muchos años en un restaurante al que íbamos a veces, Can Culleretes, en Barcelona. ¿Quién pide que le pongan para llevar las sobras de un helado? Era tremenda.

¿Qué plato nunca falta cuando vuelves con tu familia?

Los calamares rellenos que me hace mi madre. Es mi plato favorito. Pero a mí no me salen igual ni por asomo.

¿Un menú perfecto?

Cualquiera que no lleve sopa de ajo. La detesto.

¿Qué pedirías en tu última cena?

¿Mi última cena? ¡Qué acojone! Estaría con el estómago cerrado.

 

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