Carlos Moro, alma mater de Bodegas Familiares Matarromera, ha sido el invitado de este miércoles en las entrevistas en directo de #TapasLive (que puedes ver en nuestro perfil de Instagram). Hablamos, entre otras cosas, de su intervención en la cumbre empresarial que organiza la CEOE estos días. 

El grupo vitivinícola que preside Carlos Moro engloba una decena de bodegas en seis de las Denominaciones de Origen más acreditadas del país (Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Cigales, Toro y Ribeiro). Por este motivo, hemos querido conocer su punto de vista para comprender la situación actual del sector y los principales retos a los que se enfrenta.

Su participación en la cumbre de la CEOE

Carlos Moro participó este miércoles por la mañana en la mesa del sector agroalimentario de la cumbre empresarial organizada por la CEOE. En este encuentro ha tenido la oportunidad de exponer las líneas a trazar para la recuperación inmediata del sector agroalimentario ante la desescalada. «La hostelería es fundamental para el sector vitivinícola. El único alimento que llega etiquetado a la mesa es el vino», explicaba el presidente de Bodegas Familiares Matarromera.

En este sentido, Carlos Moro ha destacado que el sector vinícola se ha visto especialmente afectado por el coronavirus a causa de su estrecha relación con la hostelería donde se desarrolla gran parte del consumo. «La pandemia nos ha hecho pasar de cien a cero, pero en este tiempo nos hemos reinventado y seguiremos creciendo».

 Directrices para la recuperación

Carlos Moro ha destacado varias rutas para la recuperación del sector agroalimentario, de las cuales ha querido destacar tres. «Además de promover el consumo local, tenemos que fomentar la exportación del vino». Ha reconocido que hay una obligación de abastecer y suministrar vino a nivel local, pero también una necesidad de salir del país y potenciarlo en el exterior. «Tenemos la posibilidad de estar a la altura de Francia, Italia o Estados Unidos», ha asegurado. 

Además ha hecho hincapié en promover el consumo de vino de forma generalizada entre las nuevas generaciones. «Hay que inculcar la frase de ‘vamos a tomar un vinito’, y acercarnos desde todas las perspectivas al consumidor». Y ha resaltado que «aquí se habla mucho de cerveza… pero promovamos el vino: consumido de forma inteligente y moderada es positivo para el consumidor y beneficioso para el sector».

También ha mencionado la importancia de la digitalización y modernización de las empresas. Carlos Moro define esta infraestructura como necesaria y conveniente: «La digitalización del sector y mejorar las infraestructuras es fundamental para el negocio». Además ha añadido que están abiertos a fomentar esta filosofía, ya que defiende su negocio como «naturaleza y paisaje». A pesar de todas las dificultades, Carlos Moro ha señalado que durante los últimos tres meses «el vino se ha seguido consumiendo y eso es una buena noticia».

Todas estas directrices son convenientes para mantener activo el sector agroalimentario, pero también rural, dos de los fuertes motores que crean empleo y futuro en el país. Algo para lo que es necesario «poner al empresario en el centro de la ecuación. Y para eso hay que ayudar a los emprendedores», aseguró Carlos Moro.

 La bodega del futuro

La charla terminó abordando la iniciativa más interesante del Grupo. La renovación de la primogénita de todas sus bodegas mediante un proyecto –bautizado como Esencia Matarromera– que supone la apuesta más ambiciosa de su historia y que cuenta con una inversión de más de 10 millones de euros. 

«Fundé Matarromera en 1988 y en aquel momento fue una novedad ejemplar», recordó Carlos Moro. En su momento Matarromera innovó y creó unos vinos de alta calidad con gran reconocimiento. «Incorporamos desde el principio elementos de sostenibilidad, con recogida de aguas pluviales y con el máximo cuidado del medio ambiente».

La razón que hay detrás de esta iniciativa, según contó Carlos Moro, es la necesidad de situar a Matarromera en el liderazgo y volver a los orígenes, dotando al proyecto de modernización en diferentes aspectos técnicos. «La tecnología nos ayuda a hacer el mejor vino posible», aseguró.

Y aunque se han visto obligados a cerrar durante más de dos meses a causa del coronavirus, Carlos explicó que han seguido trabajando para tener unas bodegas con los mejores productos. «Hemos estado dos meses parados y posteriormente con restricciones de espacio, pero hemos seguido y estamos a punto de culminar y terminar las construcciones e instalaciones. En breve comunicaremos la reapertura del espacio».

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