A medida que la tiranía de la pandemia se relaja son muchos los que empiezan a obtener conclusiones y lecciones aprendidas. Nuevos modelos de negocio, costumbres y hábitos de los consumidores quienes quizá forzados por la situación han descubierto que no solo estábamos, técnica y operativamente, mejor preparados de lo que pensábamos para el mundo digital (en el trabajo, las compras, la tele medicina, etc.) sino que además en ocasiones y sin abusar este mundo digital es  más conveniente y proporciona magnificas experiencias.

La gastronomía no está exenta de esta nueva realidad y muchos de nuestros chefs, haciendo de la necesidad virtud se han reinventado en estos meses apostando por crear menús, platos y degustaciones que apuestan por el buen producto, la comodidad de tomar en casa «alta» o mejor dicho «buena» cocina a precios asequibles despojados del glamour y de los altos costes casi siempre implican los locales con encanto, el servicio delicado o ambiente social para disfrutarlo en casa con una calidad excelente y a unos precios razonables. 

Es un ejemplo de como la economía va moviéndose hacia la denominada «economía de la experiencia» donde esta experiencia, importa tanto como la calidad o el precio: buen producto que se ordena fácil sin reservas, colas o esperas y se toma en tu propio ambiente, con comodidad y menos formalidad. Las cocinas de los chefs en casa han venido para quedarse probablemente porque aúnan un modelo económico viable y rentable para nuestros chefs (descubierto casi por casualidad) y ofrecen una experiencia muy interesante para los clientes.

Iniciativas como Cuatromanos nacida de la amistad entre Ramon Freixa y Paco Roncero o Dabiz Muñoz con GoXo son una buena muestra de esta tendencia de comer de chef a 20-30 euros y desde casa.

Estos chefs se han reinventado pasando de la comida de «alta costura» al «prêt-à-porter» como lo hicieran sus colegas los modistos hace años innovando con platos originales en la línea de sus cocinas y estilos, ciudadano en este diseño elementos básicos como la presentación, la conservación o el transporte de estos platos que se diseñan pensados para el servicio de delivery. Cuidan también envasado y packaging para continuar transmitiendo en este formato los valores de sus marcas y estilos, pero esta vez a precios asequibles y al alcance de los bolsillos medios. 

«Estos chefs se han reinventado pasando de la comida de «alta costura» al ‘prêt-à-porter'»

Durante el confinamiento sorprende que no hayamos hecho cesión al placer de la gastronomía, sino que al contrario, nos hemos entregado, aun con los restaurantes cerrados, a la degustación de las mejores recetas cocinadas por nosotros guiados digitalmente por los mejores chefs hasta hacer famosas patatas a la importancia de Muñoz o los exquisitos arroces con los que nos ha deleitado Freixa. Hemos demostrado que la gastronomía es parte indisoluble de la cultura española, lo que han aprovechado estos chefs para dar a luz a estas ideas e iniciativas en el mercado que se han lanzado durante el confinamiento y prometen quedarse entre nosotros.

En Europa ya se construyen casas sin cocina apoyadas no en la idea de comer siempre fuera sino en casa pero bien y servido por profesionales. ¿Será ésta la nueva tendencia post COVID?. Unos dicen que del confinamiento hemos salido mas fuertes, otros que mas pobres, la mayoría que más gordos… lo que es cierto es que del confinamiento quedarán nuevos hábitos que sin ser exagerados podemos combinar con nuestras costumbres tradicionales de salir a comer. Otra «nueva normalidad» en gastronomía.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta