El mundo del vino se debe a la tradición, un concepto de incalculable valor sin el cual no tendría razón de ser: las bodegas estamos indisolublemente unidas a nuestras raíces, al legado (material y vivencial) que recibimos de generaciones anteriores.

En nuestro caso, aquellos viñedos que mi abuelo, Emilio Moro, plantó hace cien años y trabajó con tesón, y que hoy son nuestro mayor tesoro. El reto es saber captar la esencia del pasado y mejorarla mirando al futuro.

Ninguna compañía, por más clásica que sea su actividad, puede vivir de espaldas al progreso. Las tecnologías, bien empleadas, resultan de gran ayuda, sobre todo en sectores que requieren de la creatividad, el talento y los sentimientos de muchas personas, como ocurre con el del vino.

Desde nuestros inicios, en Bodegas Emilio Moro hemos entendido que la innovación debe ponerse al servicio de la tradición. Una innovación que pasa por aprovechar los beneficios que aportan las últimas tecnologías –como Big Data o Inteligencia Artificial– a la elaboración de vino, claves para automatizar y optimizar nuestro trabajo y, sobre todo, para mejorar la calidad del producto.

Pero la innovación debe ir mucho más allá de la mera aplicación de la tecnología. La digitalización nos ha permitido diferenciarnos y destacar en un sector muy tradicional y en el que hay mucha competencia. Desde el comienzo, Bodegas Emilio Moro tuvo clara la apuesta por la comunicación: un vehículo fantástico para dar a conocer la marca, para llegar al corazón de las personas contando lo que somos, lo que nos hace únicos, y para entender mejor a nuestros clientes.

Hay que ser valientes y tratar siempre de ir un paso por delante. Por eso intentamos ser disruptivos en materia de comunicación. Uno de nuestros mayores hitos lo alcanzamos el año pasado, con una acción sin precedentes en colaboración con el pintor Domingo Zapata, en la que tocamos el cielo de Nueva York: plasmamos en un gigantesco mural, en lo más alto de Times Square, la cultura española a través de diferentes elementos, entre ellos, nuestro vino. El evento se retransmitió en directo desde la cuenta de Instagram @bodegasemiliomoro.

Otra acción pionera en el mundo del vino fue la campaña #InMalleolusVeritas, en la que contamos con personalidades de referencia como Martín Berasategui, Ainhoa Arteta, Luis Figo, Irene Villa o Carlos Latre, entre otros, y que culminó con una gala en el Teatro Real de Madrid, en la que se eligieron al hombre y a la mujer Malleolus.

Una de las cosas que he aprendido a lo largo de los años es que lo más importante es ser auténtico y no perder esa esencia que he mencionado. Durante nuestros comienzos, en vez de ir a las ferias de vino como el resto de bodegueros, nosotros presentábamos Bodegas Emilio Moro en eventos de moda, de cultura… Buscábamos así interactuar con otro tipo de público e impactar en publicaciones que no fueran las típicas de vinos y gastronomía. En aquel momento, quizás fue una decisión arriesgada, pero marcó la diferencia. ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos sido valientes?

Y ahora es momento de apostar por las redes sociales, en nuestro caso hemos priorizado Instagram, donde Bodegas Emilio Moro es ya la bodega española con mayor número de seguidores en España: más de 54.000.

Nuestra estrategia comunicativa busca conseguir el equilibrio entre los medios tradicionales y la comunidad digital, ofreciendo en ambos canales un contenido innovador y, al mismo tiempo, didáctico: hay muchas ganas de saber de vino.

No debemos olvidar que Instagram es el canal perfecto para llegar a los jóvenes y extender la cultura del vino a la próxima generación, uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sector. Además, esta vía nos ayuda a amplificar y expandir nuestros mensajes más allá de nuestras fronteras y a difundir el fantástico trabajo del canal HORECA, uno de nuestros pilares básicos.

Es un orgullo poder llevar la bandera de la Ribera del Duero y de España a todos los rincones del mundo, y ahora más si cabe, llegar al corazón de las personas a través de una pantalla.

José Moro nació en Pesquera de Duero y creció en un enclave privilegiado de la Ribera, rodeado de buen vino y de una tradición familiar que marcaría sin duda su carrera profesional. Toda su formación pasó por la pasión que le ponía primero su abuelo y después su padre al cuidado de la viña.

Actualmente José Moro es el presidente de Bodegas Emilio Moro y Cepa 21 además de una de las 100 personas más creativas según la revista Forbes. 

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