Cualquier momento del año es bueno para disfrutar de un buen vino, pero es precisamente en esta época del año (en la que todavía podemos disfrutar de las terracitas y las temperaturas agradables) en la que apetece todavía más servirse una buena copa. Para esas ocasiones en las que queremos disfrutar de una conversación animada mientras tomamos el aperitivo, o de un atardecer en la playa, el Viognier de Vallegarcía resulta perfecto.

Es un vino blanco complejo, elegante y singular, con mucho volumen, estructura tánica, grasa en boca y una acidez moderada que mantiene una gran frescura. Refleja fielmente las características puras de la variedad Viognier, y es muy distinto de los blancos a los que estamos acostumbrados en nuestro país. A nivel sensorial sorprende tanto por su intensidad aromática como por su sapidez y estructura en boca.

¿Cuál es su maridaje ideal?

La referencia, de un amarillo brillante con reflejos verdosos, se presenta como el acompañante perfecto para un gran número de platos. Gracias a su equilibrio y versatilidad, es ideal para maridar una tabla de quesos curados, unas verduras a la brasa, pescados como el bacalao o incluso delicias como el sushi. En boca es sedoso, opulento y envolvente, lo que le permite conjuntarse con pescados, respetando su esencia sin marcarlos, como suele suceder en otros casos.

En él se perciben notas de frutas de hueso, de herbáceos frescos, lácteos y ligeras notas tostadas. Y por eso es un claro ejemplo de que Vallegarcía sigue manteniéndose fiel a su filosofía de elaborar vinos de muy alta calidad y de composición equilibrada a partir de uva del Pago, vendimiada a mano en el momento óptimo de maduración y con aptitud para la crianza en barrica y el envejecimiento en botella. 

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