Hay pequeñas bodegas que esconden grandes tesoros. Y Quinta de la Quietud es un buen ejemplo de ello, fruto de la pasión y el compromiso de un equipo liderado por Eusebio Sacristán y Jean-François Hèbrard, enólogo originario de Burdeos que se enamoró del potencial de los vinos de Toro.

Ellos defienden que su concepto de viticultura es más ecologista que ecológico y que atiende a los equilibrios naturales de su entorno. Esto es acompañar a la planta en su desarrollo natural y cuidar de la biodiversidad en vez de luchar artificialmente contra los elementos que pueden generar un desequilibrio. Por eso recurren al caballo para las labores de invierno y primavera, por eso aplican infusiones de plantas a lo largo del año y por eso todos sus vinos tienen certificado ecológico desde 2002 y sólo se producen con uva procedente de viñedos propios.

Unos férreos valores que se materializan en este Quinta Quietud, uno de los cuatro vinos que producen y el que consideran su buque insignia. Elaborado al 100% con Tinta de Toro de viñedos plantados entre 1960 y 1988, es complejo y elegante, con mucha personalidad y persistencia. Es un vino para gourmets, con gran potencial de guarda. Justo lo que estábamos buscando.

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