En los propósitos de año nuevo siempre encontramos una lista interminable de libros que nos gustaría comenzar a leer en el año próximo. Dentro de la gastronomía, los vinos cobran un especial interés entre el público. Estos son los mejores libros de vinos del año.

Comprender el vino (Planeta Gastro)

Pedro Ballesteros Torres cuenta en este libro lo que nadie había contado sobre los vinos españoles. Al igual que los vinos nos cuentan como han sido los tiempos pasados en el terreno de la vinicultura, también nos pueden adelantar como serán los tiempos futuros. No se trata de un libro de explicaciones ni reseñas sobre bodegas, sino se trata de expresar hechos y opiniones sobre experiencias concretas.

Con vino con todo: El vino con sentido (Oberon)

Meritxell Figueras, a través de su experiencia familiar, nos muestra en su libro un diccionario del sector vinícola y además se pueda disfrutar del vino con soltura a través de un viaje por las tierras y bodegas. En este libro se recogen prácticas, catas, retos y consejos siempre mezclados con un poco de humor.

La estación de los sueños (Bodegas Bilbaínas)

El periodista y escritor Federico Oldenburg recoge en un emotivo libro los 120 años de historia de Bodegas Bilbaínas, pionera en el Barrio de la Estación de Haro, Rioja. El libro recoge testimonios inéditos, como el de Juan Díez del Corral, bisnieto del fundador, Santiago Ugarte, que vivió los días de su infancia en la bodega y, más tarde, trabajó en ella.

La Botella 18

En esta obra, y de la mano de Ferran Centelles Santana se encontrará la verdadera identidad del vino. Se perseguirán pistas en la tumba de un poeta, la consulta de una sexóloga, un museo (y la cafetería de otro) y un cine de arte y ensayo. Con elegancia, poesía y humor, se conocerá trago a trago a científicos, cocineros, los más reputados críticos de vino, Masters of Wine, Masters Sommeliers, que se enfrentan a la misteriosa identidad de un mismo vino.

Nostalgia del vino de Jerez. Esplendor y decadencia del mejor vino del mundo

Este libro pretende ser, por encima de todo, un homenaje a su padre y su trabajo, así como una crónica de más de un siglo de vivencias en una comarca poseedora de un vino único en el mundo. En los años cincuenta, media botella de uno de estos vinos costaba lo que ganaba un obrero en el campo tras un día de faena. Hoy, tras décadas de crisis y cambios sociales, esa misma media botella se ha llegado a vender por apenas un euro a los caseteros sevillanos.

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