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Delivery de la semana: Pollos Muñoz, lo último de Dabiz Muñoz

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Nada de lo que idea el mediático Dabiz Muñoz pasa desapercibido. Y como el chef no deja de crear, hay que estar muy atento a su incesante actividad para no perdernos nada. Lo último llega bajo el nombre Pollos Muñoz –nombre que a muchos les recuerda inevitablemente a los míticos ‘Pollos Hermanos’ de la legendaria serie Breaking Bad–, una línea de comida que aumentará la oferta de GoXo, el servicio a domicilio que puso en marcha el triestrellado cocinero durante la pandemia y que está disponible a través de Glovo en Madrid y Barcelona. «Al final pasó lo que algunos ya vaticinaron hace muchos años… Pollos Muñoz es ya una realidad», anunció hace un par de semanas el propio Dabiz en sus redes sociales. Y nosotros, claro, ya nos pusimos a salivar desde ese instante.

Un buen arranque

Esta nueva y sabrosísima propuesta –damos fe de ello– se suma así a otros platos que ya se han convertido en grandes clásicos del delivery, como su lasaña mumbai, las costillas ahumadas o los noodles caldoXOs, y que no faltan en nuestra mesa del salón cuando queremos montarnos un festival en casa.

Lo cierto es que no sabemos la oferta completa que compondrá esta nueva línea de negocio, aunque se prevé que uno de los platos estrella será su esperadísimo pollo frito, cuya llegada a GoXo parece inminente, y que surge fruto de un concienzudo ‘trabajo de campo’ en el que el chef asegura que no ha comido otra cosa durante tres largas semanas con el objetivo de crear «el mejor puto pollo frito del mundo».

Lo que sí hemos probado es el primero de los platos que componen Pollos Muñoz: el espectacular coquelet deshuesado al carbón con baos al vapor y sus mojos. Puro sabor y festival de texturas que pasa el examen con nota y que augura que hay mucho y muy bueno por llegar a nuestros hogares.

Manos a la obra

Dentro de la nueva bolsa de Pollos Muñoz diseñada para la ocasión encontraremos una caja con tres envases de cartón en su interior: uno de ellos con dos salsas (una tailandesa llamada ‘tigre que llora’ a la que se le ha rebajado el picante para la ocasión y una mayonesa de kimchi y lima que es puro umami), pepinillos y patatas fritas; en otro seis baos al vapor y, por último, lo fundamental del asunto: el pollo coquelet cocinado a baja temperatura y al carbón, y acompañado de dos rodajitas de lima que aportan un acertado toque final cítrico.

Una vez que tenemos todos los componentes en la mesa, toca remangarse un poco y ponerse manos a la obra –porque no todo lo iba a hacer Dabiz por nosotros– para montar los baos. El chef recomienda cortar el pollo en cinco rodajas de su parte central y rellenar el sexto bao con la carne de los muslitos y la alita, que sale muy fácilmente.

A continuación, se coloca una de las jugosas rodajas de carne en el interior del bao, como si fuera un bocadillo, se añade dos rodajas de pepinillo, la salsa ‘el tigre que llora’, primero, y la mayonesa de kimchi, después, y rematamos con unas patatitas paja por encima que le van a aportar crujiente y textura. Y ahora no queda más que prepararnos para recibir en nuestro paladar la fiesta de sabores –perfectamente compensados y equilibrados, claro– a la que nos tiene acostumbrados Dabiz Muños con cualquiera de sus creaciones. «Puta fiesta, puto pollo», lo define el chef con su peculiar estilo. Y no podríamos estar más de acuerdo. Todo un acierto.

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