La historia de Castillo Ygay (de Marqués de Murrieta) comienza en 1852, y entonces ni siquiera se llamaba así, sino que hasta 1917 se le conocía como Chateau Ygay, nombre que le dio Luciano Murrieta debido a su formación enológica en Francia. Con esta denominación quería evidenciar que su bodega riojana estaba rodeada de viñedos en propiedad y que el vino se elaboraba con las uvas de aquellas parcelas, lo que denotaba una garantía de máxima calidad. Hoy, casi 170 años después, Castillo Ygay se sigue produciendo de la misma manera. Se realiza con uvas tempranillo y mazuelo procedentes del pago La Plana, situado en la parte más alta de la Finca Ygay, con las viñas más viejas, las que producen las uvas de mayor calidad. Tras su elaboración, se mima durante casi ocho años en los que evoluciona con una enorme capacidad de envejecimiento. Esmero y paciencia que dan sus frutos en forma de reconocimientos y galardones, y es que la bodega Marqués de Murrieta vive ahora uno de los momentos más dulces de su longeva historia: al nombramiento en 2015 como Mejor Bodega del Mundo en los Premios Best Of, se han sumado los numerosos reconocimientos de la crítica especializada, consiguiendo hace dos años con uno de sus vinos, otro Castillo Ygay, los ansiados 100 puntos Parker. ¿Repetirán la hazaña con esta nueva edición?