La erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma solo afecta a un lugar concreto del suroeste de la isla. Durante todo este tiempo ha quedado demostrado que fuera de esa zona, tanto La Palma como el resto de Canarias son un destino seguro para el viajero, que como siempre encontrará allí una amplia variedad de propuestas turísticas: playas, naturaleza, cultura, deportes al aire libre… y, cómo no, gastronomía.

En los últimos años Canarias ha apostado por poner en valor su atractivo culinario y a día de hoy está que se sale. Se trata de una región que ya no solo atrae turismo activo o de resort que huye a otras latitudes en busca de calor, también a aquellos gozosos del buen comer que buscan descubrir los sabores de sus islas -y la esencia de cada una de ellas- en marcos incomparables.

Para los canarios la comida es parte de su identidad y refleja el mestizaje que ha caracterizado el desarrollo de las islas. Sus temperaturas amables y el gusto por lo artesanal han tejido una red de productos únicos en las islas que se encuentran bajo el marco de una Denominación de Origen Protegida (D.O.P.). El cultivo de frutas y hortalizas, protagonistas en la mayoría de los platos locales, es especialmente sugerente gracias a las condiciones climáticas canarias y por ello, el exotismo está servido: allí en los fruteros nunca falta la papaya, el mango, la piña, el aguacate y por supuesto, el plátano de Canarias, único tipo de plátano que ha conseguido el reconocimiento europeo como Indicación Geográfica Protegida (IGP).  

Platos con pedigrí

A muchos les sonarán sus vinos volcánicos, el archipiélago cuenta con diez Denominaciones de Origen con las que cuenta el archipiélago -cinco de ellas en Tenerife-. Así como sus quesos: como el majorero, de Fuenteventura -la isla cuenta con su propio museo del queso-, el palmero o el de Flor de Guía, de Gran Canaria. Esos también llevan D.O.P. Ya hemos mencionado sus maravillosos plátanos, pero no hay que olvidarse ni de sus papas –¿quién no se relamido alguna vez ante unas papas con mojo picón?–, ni del gofio, otra de las estrellas isleñas, elaborado a base de cereales tostados, como el maíz y el trigo, proviene de la época de los primeros pobladores, y ocupa la base de muchas recetas.

Un príncipe Alberto.

De isla en isla

El archipiélago, que cuenta con siete restaurantes reconocidos con estrellas Michelin, comparte despensa pero cada una de sus islas esconde deliciosas particularidades.

En Tenerife, además de poder comer en restaurantes laureados, uno también se puede empapar de lleno de la cocina lugareña visitando guachinches, modestos locales frecuentados por la población local donde se sirven platos de la gastronomía típica donde las carnes y pescados son grandes reyes del menú. 

El valle de Agaete, en Gran Canaria, esconde uno de los secretos a voces más preciados de la isla, es de los pocos lugares de Europa donde se produce café, se cultiva una de las variedades más antiguas, aunque la producción no es muy grande, cada grano de café se recoge y procesa con mimo.

En Lanzarote son especialmente singulares los vinos de La Geria, una zona de cultivo única en el mundo donde las vides crecen sobre un manto de pequeños fragmentos de roca volcánica que retienen la humedad.

La Geria de Lanzarote.

Fuerteventura es hogar del majorero, el primer queso de cabra de España en obtener la Denominación de Origen Protegida y hasta cuentan con un museo dedicado enteramente a éste derivado lácteo.

Cálidos y golosos, en las islas también cuentan con sus dulces. Los almendrados y el príncipe Alberto son los postres más famosos de La Palma y suelen ser una buena guinda final para culminar las comidas. 

En La Gomera cuentan con la miel de palma que, elaborada a partir de la savia de la palmera canaria, es un excelente acompañamiento para quesos y postres. Tan en serio se toman este producto que crearon el Centro de Interpretación Casa de la Miel de Palma. La isla, al igual que sus hermanas, también es un buen lugar para disfrutar de un potaje de berros. 

Nuestro viaje termina en El Hierro, salvaje y misteriosa con el pescado fresco como icono de su cocina herrereña y por supuesto la piña, de calidad insuperable. 

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