Es imposible recordar con exactitud el número de veladas que la redacción de Tapas hemos pasado en el Bar Museo Chicote, la legendaria coctelería fundada en 1931 en plena Gran Vía de Madrid, la más antigua de España, cuya decoración art déco continúa imperturbable casi un siglo después.

Allí íbamos (y vamos) nosotros, y cualquiera que pasase por Madrid. Sus paredes, atestadas de fotografías de celebrities de otras épocas, esconden buenas historias. Como estas tres que te contamos, acompañadas de sus respectivos cócteles.

El negroni de Sofía Loren

En una de sus visitas al Bar Museo Chicote junto a Cary Grant, la actriz quedó completamente prendada por una botella que reproducía a la perfección sus facciones. Sin embargo, Perico Chicote no sucumbió a la insistencia ni a los encantos de la italiana, y se quedó sin llevarse la botella. Se tuvo que ‘conformar’ con tomarse un negroni, su cóctel favorito a base de vermouth rojo, Campari y ginebra… y un toque de soda en verano. Al día siguiente, el diario italiano Il Mattino titulaba: “Chicote ha dicho ‘no’ a la Loren”. Genio y figura.

El dry martini de Buñuel

Cuando el cineasta volvió a España en los 60, solía tomar el aperitivo en el Chicote, siempre un dry martini como a él le gustaba: “Unas lágrimas de vermouth seco en un océano de ginebra”. Cuenta la leyenda que si el cóctel no estaba exactamente a su gusto, se iba del bar sin decir ni adiós. En cambio, si lo estaba, hacía reverencias. En Chicote siempre sucedía lo segundo, ya que Buñuel decía del establecimiento que era “la Capilla Sixtina de los Martinis”.

El daiquiri de Hemingway

El escritor y periodista norteamericano no sólo se bebía sus buenos (y numerosos) daiquiris en el Chicote, mientras escribía sus crónicas de la Guerra Civil, sino que llegó a instaurar su propia versión del cóctel unos años después, cuando volvió a Madrid en los 50. Bajo el nombre de Papa Doble, lleva ron marraschino, pomelo rojo, limón… y mucha historia.

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