Los pescadores simbolizan el origen de nuestros productos, así como los agricultores y los ganaderos. Día a día tenemos la fortuna de disfrutar de un sinnúmero de productos de altísima calidad y al alcance de nuestras manos. Todo esto gracias a los esfuerzos de muchos pescadores y pescadoras que se interesan por salvaguardar el mar y poner en valor sus productos.

España se vuelve «El País más rico del mundo» cuando se pone el foco sobre la diversidad del territorio y la infinita variedad de productos que se pueden obtener. Es importante ubicar la mirada en quienes hacen posible que día a día se tenga la posibilidad de consumir estos productos.

Antonio Muiños (Porto-Muiños)

Portomuiños nace de la curiosidad de Rosa Mirás y Antonio Muiños, dos gallegos que desde hace algunos años tienen la intensión de estudiar y divulgar las cualidades organolépticas de las algas. Ellos definen las aguas atlánticas de la costa de Galicia como los bosques submarinos a los cuales buscan entender y conseguir que las algas ocupen un lugar en la alimentación de las personas. 

Están especializados en algas de producción ecológica, pero también elaboran otros productos tales como: conservas de huevas de erizo de mar, hígado de rape, mejillones con algas, infusiones de algas, pasta de sémola de trigo con algas y otros más. Este proyecto fue fundado por Rosa y Antonio, sin embargo, se ha convertido en un proyecto familiar donde Xandra y Antón ya marcan la segunda generación. “El equipo es familia y está formado tanto por todos los que trabajamos en las instalaciones como en los que se han sumado a empujar el desarrollo de una cultura gastronómica de las algas” comentó Antonio Muiños. 

Se les conoce sobre todo por su labor con las algas, sin embargo, tienen otro proyecto pionero en paralelo. “Hay un trabajo que estamos haciendo único en Europa; estamos haciendo semilla de erizo de mar para sembrarlo en las zonas donde estaba en peligro de extinción o que ya casi había desaparecido” afirmó Antonio Muiños. Sus productos cuentan con sellos de Certificación ecológica europea que garantizan una producción respetuosa con el medio ambiente y la ausencia de componentes o procesos químicos. 

Proyectos como este, que llevan como bandera la investigación y la divulgación desvelan el potencial que tiene España para elaborar productos novedosos. Antonio Muiños menciona que le entusiasma poder cultivar de manera responsable diferentes tipos de algas para ofrecerlas a la hostelería como “verduras del mar” vistas desde una nueva perspectiva. También, “vemos algas que se mueren por condiciones climáticas y ves que puedes conseguir alargar su ciclo” contó Antonio Muiños.

De cara al futuro, está empresa familiar lo ve muy esperanzador. “Las algas se abren en diferentes caminos por su valor nutricional, su importancia en agricultura como bioestimulante, en cosmética en medicina y eso permite poder seguir investigando y avanzar en nuevos retos, cultivos, productos, extractos, etc” 

José Pérez Fernández (Venta de Ortigas de Mar Frescas)

Continuando con proyectos diferentes y pioneros en España,`Venta de ortigas de mar frescas´ es uno de ellos. Su fundador inició a recolectarlas desde el año 2003. En ese mismo año se convirtió en la segunda persona en España en obtener una licencia para recolectar ortigas. Su motivación está guiada por lo innovador del producto y lo versátil que puede ser. Su producción es sumamente artesanal y cuidado mucho cada proceso. José Pérez Fernández, dueño de Ortiga de Mar comenta que “en Galicia las licencias salieron más tarde y les enseñamos a los gallegos como recoger ortigas”

José Pérez relata con mucho orgullo que toda su vida se ha dedicado al mar y que incluso antes de que las ortiguillas se hiciesen famosas, el ya las conocía. Durante los años de trabajo que tiene ha enfrentado diferentes retos, pero su convicción y amor al mar siempre lo ha hecho volver y seguir dando lo mejor. “Ahora mismo tenemos alga asiática, una invasión que hemos experimentado en Cádiz desde el 2016, ahora pesco en Granada, pero el alga está llegando aquí” comentó con preocupación José Pérez. 

Uno de los retos más grandes que enfrentan es la capacidad de abastecimiento a sus clientes. Se trata de un producto muy diferente y exclusivo que hoy por hoy se ha empezado a utilizar en alta cocina. Muchos restaurantes con estrella Michelín son abastecidos de este singular producto por José Pérez y provoca incertidumbre cambiar de lugar de pesca por causa de la invasión del alga asiática. Es importante salvaguardar este tipo de productos y poner en valor la innovación aportada en la gastronomía española. 

Águeda Comesaña (Mariscos Comesaña)

La empresa nace en 1989 con Ángel Comesaña como fundador. Desde muy pequeño y tras haber perdido su trabajo de mecánico naval se vio involucrado y atraído por el mundo marino y todo lo que eso conllevaba. Este proyecto se trata de una comercializadora de pescado y marisco. “Nuestros clientes habituales son restaurantes y mercados mayoristas” afirmó Águeda Comesaña. 

“Los retos han sido siempre, superar los cambios en el modelo de consumo y distribución de los productos” contó Águeda Comesaña. Tambien mencionó algunos ejemplos como: “en los años 90 se vendía a mercados centrales de toda la geografía española, a mediados de los 2000 empezó a cambiar el modelo de distribución y los mercados fueron perdiendo capacidad de compra”. 

Por otro lado la digitalización nos ha consumido completamente y ha obligado a los productores a avanzar en ese tema. En el caso de Mariscos Comesaña desde el 2011 notaron el cambio en el modelo de consumo y se hicieron con su propia tienda online y con ello adaptarse al mundo digital. Gracias a esos avances se han dado a conocer en diferentes restaurantes. Según Comesaña “La idea es buscar siempre productos poco explotados en Galicia y el objetivo es poder conseguir la calidad y cantidad de pescados que los clientes demandan”. Por eso es importante insistir en un consumom responsable. 

Mónica y Pilar Loureda (Loureda Pescados)

Se dice que actualmente en el ámbito de pesca está faltando un relevo generacional para que haya personas que continúen con el legado de empresas familiares que, por muchos años, han madrugado para ofrecer al consumidor la mejor calidad en mariscos y pescados. Este, afortunadamente, no es el caso de Loureda Pescados. 

Esta empresa familiar ubicada en A Coruña fue fundada en 1975 por Pilar Loureda quien tiene 50 años de ser mariscadora y pescadera. “Cuando había marea, no iba al colegio. Me tocaba mariscar. Y así empecé con 10 años hasta que los huesos me obligaron a retirarme” cuenta Pilar. A sus 16 años se hizo con su carné de mariscadora, los primeros de la ría de O Burgo de A Coruña. Pilar viene de una familia mariscadora, su madre lo era, así como 7 de sus 13 hermanos. 

En este caso si existe un relevo generacional. Mónica, hija de Pilar Loureda es quien está llevando las riendas de Loureda Pescados. Para Pilar es todo un orgullo ya que continua su legado. Mónica dirige la empresa siempre bajo la bandera de la sostenibilidad, la pesca responsable y de proximidad, la temporalidad del producto y la calidad del trabajo para llevar siempre lo mejor a cualquier lugar de la península. Además, esta empresa es liderada siempre por mujeres.  

En la parte productiva siempre se comprometen con el desarrollo de prácticas sostenibles en la selección del producto y en la gestión de este. En cuanto a la pesca responsable, en Loureda pescados, respetan las tallas mínimas, especies protegidas y solo ofrecen productos de temporada.

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