Decía el director Federico Fellini que “la vida es una combinación de magia y pasta”. Este alimento sensual y camaleónico que lleva dentro todas las italias juntas celebra hoy su Día Mundial de la Pasta, y nosotros le rendimos homenaje a través de una selección muy especial: la de nuestros restaurantes italianos favoritos de España. Sus evocadoras propuestas nos hacen volar desde la húmeda Venecia hasta el boscoso Piamonte, sin olvidarnos de la volcánica y marinera Sicilia… o de la eterna Roma.

Gioia (Madrid)

En italiano, Gioia significa alegría. Y lo que se vive al atravesar las puertas de este restaurante del madrileño barrio de Chueca es esa felicidad que solo se roza con los placeres culinarios más incitantes. El chef piamontés Davide Bonato invita a paladear su Italia -“auténtica, esencial, pero vanguardista, siempre”- a través de un menú degustación de nombre japonés, Otsukaresama, pero de profundas raíces mediterráneas. Aunque este viaje sensorial es muy tentador, también se puede pedir a la carta o elegir el menú dedicado a la enigmática trufa -“Joya de la tierra, hija de un relámpago”-.

Don Giovanni (Madrid)

La adictiva trufa también reina en Don Giovanni, la emblemática trattoria del siciliano Andrea Tumbarello, que desde hace más de quince años seduce con una cocina extremadamente suculenta. Sus spaghetti alla bosconara, con boletus, láminas de trufa, yema de huevo, pimienta y queso pecorino; o sus tagliatelle con tartufo nero di stagione, con láminas de trufa negra de temporada, cava, mantequilla, puerro y parmesano; son dos caprichos otoñales con los que os recomendamos celebrar por todo lo alto el Día Mundial de la Pasta.

Lettera (Madrid)

Los spaghetti alla carbonara clásica de la foto, con guanciale, yema de huevo y pecorino, bien merecen una visita (o decenas). Pero esta trattoria moderna que reivindica la cocina italiana de nueva generación cuenta con otros muchos atractivos: el toque personal de su chef, Francesco Ingargiola, se puede saborear en recetas como el linguine con carabinero entero o el risotto de la tía Giovanna; su carta de vinos -firmada por Juancho Asenjo- es espectacular; y también nos encanta su diseño, inspirado en el Mediterráneo occidental.

Mercato Ballarò (Madrid)

Mercato Ballaró lleva el nombre del mercado más antiguo de Palermo. Como explican en su descripción, es toda una declaración de intenciones, “ya que ofrece platos de su tierra, de raíz popular, muy sencillos, mediterráneos, con gran respeto por el producto y su sabor”. La cocina marinera de Angelo Marino, sabrosa y sugerente, nos lleva al sur de Italia con dos propuestas diferenciadas: el tapeo informal de la planta de abajo; y los platos más elaborados de la zona superior, como los ravioli di Zucca, mostarda di frutta piccante, ricotta y Amaretti o el guiso siciliano de pulpo picante y especiado.

Xemei (Barcelona)

El dúo explosivo formado por los gemelos Stefano y Max Colombo ha conquistado Barcelona -y a celebrities como Woody Allen o Bob Dylan- con los sabores más genuinos y originales de la cocina veneciana y un punto canalla irresistible. En Xemei, se pueden probar desde un surtido de pescado veneziano con bacalao mantecato, sardinas en Saor, boquerones marinados y confit de caballa a una pata de pulpo a la plancha con remolacha, puerro y crema de castañas. También nos pierde la deliciosa oscuridad de sus spaghetti al nero di sepia.

Benzina (Barcelona)

Benzina encuentra su alma en un transformado taller de coches en Sant Antoni Barcelona, un restaurante acogedor de cocina italiana al ritmo eterno del rock ‘n’ roll”. Así describe Nicola Valle su atrevida propuesta, inspirada por Nueva York y su ecléctica escena gastronómica. Nos quedamos con el incendiario cóctel Hotel California -lleva tequila, mezcal, jalapeño y agave- y con sus cavatelli con ragú de cordero, queso salva cremasco, ralladura de pomelo y cebollino, aderezados con música de Led Zeppelin, la Creedance y los Rolling Stones.

L’Alquimista (Valencia)

Las piadinas y la pasta fresca -la elabora de forma artesana a diario- de Mario Tarroni son una auténtica locura. Desde su pequeñísimo restaurante de Valencia, L’Alquimista, honra el recetario de su abuela de Rávena con un cariño infinito y productos de temporada muy bien escogidos. Conseguir mesa no es tarea fácil, pero merece la pena esperar (sobre todo en otoño). Además, los impacientes se pueden llevar su pasta favorita a casa si lo prefieren… aunque os avisamos de que el local tiene su encanto.

Osteria Angelino dal 1899 (Málaga)

Ninguna pasta vuelve a saber igual cuando regresas de Roma. Y precisamente esa Roma de callejuelas impredecibles y sabores que se enredan en la memoria es la inspiración de la Ostería Angelino dal 1899, una puerta a Italia en el centro de Málaga. No os podéis perder sus rigatoni alla vaccinara, con rabo de toro guisado en salsa de tomate con vino tinto, queso pecorino y cacao puro en polvo; ni los spaghettone de Gragnano, una curiosa fusión italo-malagueña con boquerones de Málaga coronados con pan crujiente y perejil.

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