Susanna Griso en exclusiva para Tapas en el restaurante Lhardy de Madrid. Foto: Jacobo Medrano

Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, Susanna Griso (Barcelona, 1969) es una de las informadoras más elegantes e influyentes del país. Tras pasar por varios medios de comunicación en Cataluña, en 1998 fue contratada por Antena 3 para presentar las Noticias junto a Matías Prats. “Todo se llevó con mucha discreción, porque yo iba de pareja televisiva con él y, sobre todo, no querían que eso trascendiera”. Nueve años después, la cadena de Planeta la puso al frente del magazine matinal Espejo Público, programa con el que ha conseguido numerosos premios, entre ellos, el Micrófono de Oro y dos Ondas a la Mejor presentadora.

Desde el 2006 estás al frente de Espejo Público. ¿Cómo es presentar ahora un magazine matinal diario, en estos tiempos tan complicados por la pandemia?

Trabajamos con mucha precariedad, es muy complicado, y ahora me resulta más arduo que nunca porque la mitad del equipo está teletrabajando; yo misma me tengo que maquillar mientras estoy atendiendo la reunión de escaleta, con lo cual, me estoy pintando los ojos y a la vez encargando un vídeo sobre Pedro Sánchez… La sensación es que todo es telemático, a distancia, y no es fácil, ¿sabes? Es impresionante que teniendo a todo el mundo tan disperso y con esa precariedad en la que ahora estamos trabajando, el programa salga bien. Además de que estos momentos son muy difíciles porque el programa a veces es muy deprimente, en el sentido de que contamos muchas malas noticias, y hay que mantener un equilibrio poniendo en el foco las buenas noticias que vayan surgiendo respecto a la vacunación, la inmunización, empresas que a pesar de todo están sorteando la crisis…

Cuando cometes un error en un tema recibes un aluvión de críticas en las redes sociales. ¿Crees que se genera mucho más debate y eres más criticada que otras compañeras de otras cadenas?
Creo que todos los que estamos en pantalla estamos sometidos al escrutinio público y es lógico. Siempre digo que trabajo con 5 o 6 cámaras, y eso hay que asumirlo. Además, la repercusión de la televisión es mayor que la que puede tener hoy en día la radio o la prensa escrita. Mucha gente nos elige a nosotros, y lo que tienen es un
eco en medios digitales impresionante. Además, nuestro programa es el que más repercusión diaria tiene en las redes.

Somos el espacio de la mañana que más titulares genera, y esto hay que asumirlo. Otra cosa que llevo un poquito peor es cuando te ves inmersa en campañas muy orquestadas que cogen una entrevista tuya, la descontextualizan y la utilizan para machacarte. No te digo que no podamos cometer errores, porque los cometemos todos, pero cuando hay una campaña muy sostenida con una declaración que normalmente está tergiversada, si rascas un poquito te das cuenta de que tienen un cierto interés en dañarte por una cuestión o de competencia o, simplemente, de ideología política.

¿Hay compañerismo entre los profesionales de las cadenas de televisión?

Bueno, digamos que entre las cadenas hay respeto, generalmente, y cierto corporativismo, para qué te voy a engañar en eso, pero también te encuentras personas concretas, que son muy poco compañeras, y en estas campañas que te decía pueden aprovechar que trabajan en un medio rival para atacarte de la manera más zafia posible.

¿Crees que tu trayectoria profesional es un ejemplo de feminismo?

Uy, no, yo no me quiero poner como ejemplo de nada, pero sí te puedo decir que siempre me he sentido valorada en esta profesión, y sí que es verdad que cuando empecé sufrí muchos casos de micromachismo, como los hemos sufrido todas, pero con el tiempo aprendes a ser mucho más intolerante y combativa. Aunque a veces tienes
que tragarte muchos sapos, también es cierto que se me han dado muchas oportunidades, no se me ha regalado nada, eso es evidente, pero sí que creo que he demostrado que la información no tiene género. Cuando empecé a hacer tertulias políticas en la mañana nos decían que los magazines matutinos tenían que ser más bien de corte social, y no entendía por qué no podían ser informativos. De hecho, el primer magazine puramente informativo, que empezaba a las 9 de la mañana y acababa a las 13.30 horas era el mío, y a partir de ahí hemos visto cómo la mañana ha sido colonizada por programas muy parecidos, y ahora mismo somos el segundo en prime time de todas las cadenas, cuando la competencia es salvaje.

Susanna Griso en exclusiva para Tapas en el restaurante Lhardy de Madrid.
Foto: Jacobo Medrano

¿Qué valoración haces sobre la gestión de la crisis sanitaria por parte del Gobierno?

Entiendo que no es fácil estar a los mandos de la nave, y que es más sencillo acertar las quinielas el lunes, pero sí creo que tardaron mucho en reconocer que teníamos un problema grave de trasmisión comunitaria, y se quiso quitar importancia para no dañar la economía, lo que nos llevó a bajar la cautela y cerrar los ojos ante lo que ya era un problema en el mes de febrero. Recuerdo que cuando se suspendió el Mobile World Congress los mandatarios políticos decían que no había motivos sanitarios para ello y el tiempo nos ha demostrado que sí los había. Cuando ponías el foco en que lo de Italia podía pasar en España te llamaban alarmista, luego nos pasamos al extremo contrario, porque la falta de previsión nos llevó a cerrar todo el país. También creo que ha fallado la cogobernación con las comunidades autónomas. Así que estamos ante la más absoluta arbitrariedad, y me sorprende que el Gobierno no haya encontrado la ocasión, después de un año, de llenar ese vacío legislativo.

De la gente importante con la que has comido, ¿con quién has disfrutado más?

Como a menudo con mucha gente importante y parte del secreto de esas comidas es no desvelar que como con ellos, pero sí te puedo decir que son expresidentes del Gobierno, jefes de gabinete actuales, empresarios muy reconocidos que te dan otra visión y son muy críticos con la clase política porque consideran que están en una realidad paralela. Son más dados al off the record y a hacerte declaraciones interesantes que luego yo utilizo. Me encantaría comer con Obama y tendría curiosidad por infiltrarme en una comida con Trump, para ver cómo es en realidad. O con Antonio Banderas, con Messi, con Guardiola… porque muchos compañeros de reparto y de profesión los padecen, pero yo no.

¿Con qué plato te gusta impresionar a tus invitados?

No me quiero dar importancia, porque tengo ayuda, pero mi plato estrella es el pollo al curry, que es una receta de mi hermano; y también se me da bien, gracias a la Thermomix, una crema de remolacha a la que añado helado de queso elaborado también por mí.

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