La actriz Clara Lago posa en la Sala Berlanga de Madrid / Foto: Elisa S. Fernández

Con una filmografía que incluye taquillazos como Primos, Ocho apellidos vascos o Gente que viene y bah, el nombre de Clara Lago (Madrid, 1990) es garantía de éxito. Una lista en la que debemos sumar Crónica de una tormenta (estreno el 30 de abril), cinta en la que muestra todos sus dotes como intérprete. Más allá del cine, Clara Lago se adentra ahora en el mundo de la gastronomía y la restauración con Be Clever, Be Vegan, negocio de catering y menús semanales a domicilio de comida vegana.

¿Cómo es la vida de una actriz en tiempo de pandemia?
Seguramente somos uno de los sectores menos afectados. Por lo menos a la hora de trabajar no tenemos que llevar la mascarilla. En contrapartida, hay que hacerse PCR semanales, los protocolos han cambiado… Comes distanciado del resto del equipo por paneles, siempre con los compañeros de reparto. La sensación es un poco como estar en la cárcel.

En breve comenzaremos a tener series y películas de temática pandémica.
Seguro que ya se están escribiendo guiones sobre el estallido de la pandemia e incluso alguna producción ya debe de haber en marcha. Lo que no sé es si los actores llevaremos mascarilla en pantalla.

¿Por?
La mascarilla quita mucha expresividad. Y a no ser que estés rodando Anatomia de Grey...

¡Zasca!
[Risas] Dejémoslo en que los actores necesitamos de nuestra expresividad para hacer bien nuestro trabajo.

Un trabajo en el que ya sumas… ¡dos décadas de trayectoria!
Me siento una privilegiada. Y aunque nunca he tenido un momento de reflexión profunda sobre ello, sí que a veces le he dado alguna vuelta y lo que me viene es eso, sentirme afortunada. Y no sólo por vivir de lo que más me gusta, sino por poder elegir, ya sea por el guión, el director o el personaje, trabajar en los proyectos que más me apasionan.

No te debió resultar muy difícil elegir trabajar en Crónica de una tormenta, tu última película.

Tenía todos los elementos ideales para aceptar participar de ella, empezando por el guión.

Es una película en la que básicamente lo que sucede es que hay dos personas hablando: Ernesto Alterio y tú.
Lo que la hace una apuesta arriesgada. Es muy teatral. De hecho es la adaptación de una obra de teatro. Me encantan este tipo de filmes en los que se prioriza el diálogo y la interpretación. Luego, también hay que decirlo, disfruto como una loca con películas como los Avengers.

Hay momentos para todo.
Claro. Pero yo disfruto más de este tipo de películas pequeñas e íntimas donde se priorizan otras cosas. Como actriz son un reto y un regalo. El cine cuenta con muchos recursos para crear tensión: el montaje, la música… En este filme todo recae en nosotros los actores.

También es una película con mucho mensaje.
Y fue otro de los hechos decisivos para que decidiera trabajar en ella. No tendría sentido una película en la que dos personajes tienen una hora y media de diálogo absurdo. Su mensaje es atemporal. Habla de grandes temas, pero el mensaje es extrapolable a lo micro. El entretenimiento es una parte fundamental del cine, pero, para mí, lo que le da sentido a nuestro trabajo es el podernos ver a nosotros mismos a través de los otros. En este caso, la ambición, las ansias de poder, el sentido de justicia…

¿Y tú te ves a través de los personajes que interpretas?
Los personajes no me afectan, no me los llevo a casa, pero les saco provecho: los utilizo para aprender cosas de mí. Un proceso que a veces sí que puede terminar con algún momento de psicodrama [risas].

Seguramente, si os metéis en la piel de otros es para descubrir quién sois vosotros.
Los actores, cuanto más trabajados estemos a nivel emocional, mejor. Debemos tener mecanismos de defensa para no entrar en lugares de nuestro yo interior en los que no estamos preparados para entrar. Aunque, al mismo tiempo, en la interpretación hay algo de terapéutico y sanador.

En la película hay un mensaje de igualdad de género muy remarcable y relevante.
Siempre decimos en nuestra defensa que el cine es cultura. Por lo que el cine también tiene una responsabilidad por cómo impacta en la sociedad. Cuando vamos al cine lo que nos están contando se queda en alguna parte como modelo de algo. Y el de la igualdad es una lucha que venimos librando desde hace tiempo, pero queda mucho camino aún por hacer. Debe haber mucha más participación femenina en todos los departamentos. No se trata de erradicar la parte masculina, sino de que haya más mujeres.

De hecho, en tu filmografía, con más de una veintena de películas rodadas, tan sólo te han dirigido tres mujeres, entre ellas Mariana Barassi, la cineasta al frente de Crónica de una tormenta.
Y en los equipos de rodaje hay muy pocas mujeres, como también hay menos personajes de mujeres protagonistas porque seguramente hay menos guionistas y directoras.

Seguro que vas sobrada de proyectos cinematográficos, pero es que además ahora te lanzas al mundo de la gastronomía y la restauración.
He montado con mi mejor amiga un servicio de catering y menús semanales a domicilio vegano: Be Clever, Be Vegan.

Entiendo que eres vegana.
Lo soy desde hace cuatro años. Fue una decisión no por salud, que también, sino por conciencia. Por motivos éticos y morales. Una decisión que, aunque siempre me había interesado mucho por el Km 0 y la procedencia de los alimentos, tomé tras ver una serie de documentales. Empecé con Cowspiracy y seguí con What the Health, dirigidos por el cineasta Kip Andersen y que pueden verse en Netflix.

¿Tanto te afectaron como para pasarte en veganismo?
Me abrieron los ojos alertándome sobre el impacto medioambiental que tiene el consumo de carne y lácteos. He sido omnívora y sé que cuando te pones delante de un jamón no te imaginas al cerdo ni en el sufrimiento animal. Si lo supiéramos, no lo haríamos. Pero la ignorancia es aún mayor en lo referente a la parte medioambiental. El cómo el consumo de carne influye en la contaminación, desforestación, sequía. Cuando lo descubrí, empecé con la dieta vegana. Ahora soy plenamente feliz.

Otras entrevistas: 

Deja un comentario