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Por el restaurante Mandarín de San Francisco han desfilado grandes celebridades cuando no era habitual encontrar comida china en occidente. Detrás de esta apertura revolucionaria había un nombre de mujer: Cecilia Chiang (Jiangsu 1920 – San Francisco 2020), la chef americana de origen chino, quien fundó y administró este templo para el sentido del gusto.

Chiang nació en el seno de una familia aristócrata en Jiangsu (China), pero pronto se trasladó a Pekín. En la capital conoció al que sería su marido y con quien escapó del país durante la Revolución Comunista China de 1949.

Unos inicios con esencia japonesa

Tras salir de China, Cecilia Chiang, su marido y sus dos hijos de instalaron en Tokio en 1949, donde esta abrió su primer restaurante. Pronto Ciudad Prohibidael restaurante de Chiang se convirtió en un éxito entre los expatriados chinos en Japón.

En 1960, y casi por casualidad, Cecilia Chiang acabó en la ciudad americana de San Francisco, uniéndose al proyecto de unos compatriotas de abrir un restaurante en la ciudad.

Por aquel entonces, la comida del norte de China estaba muy poco extendida en Estados Unidos, aunque en cierta medida, sí estaban familiarizados con la versión americanizada de la comida cantonesa.

Mandarín, el ‘palacio’ de la comida china

Cecilia Chiang en 2014. Getty Images

El objetivo de Cecilia Chiang a la hora de gestionar su restaurante era acercar la comida del norte de China a sus comensales pero alejándose de los clichés del típico restaurante oriental. Por ello, la propietaria del local inspiró la decoración de su restaurante en el palacio de Pekín donde había pasado su infancia.

A pesar de comenzar con una carta con más de 200 platos, los comienzos de Chiang en la ciudad americana no fueron fáciles. El éxito no tuvo en un principio el éxito esperado y el idioma suponía un impedimento a la hora de comunicarse.

La visita del periodista de The Flower Drum Song, CY Lee cambió el rumbo del restaurante de Chiang. Lee se convirtió en un habitual de Mandarín, donde acudía frecuentemente con sus amigos, entre ellos algunos nombres relevantes en la sociedad de la época.

Finalmente y tras más de treinta años al frente del Mandarín, Cecilia Chiang lo vendió en 1991, terminó cerrando en 2006.

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