Carolina Iglesias (A Coruña, 1993) acaba de ganar un Ondas junto a Victoria Martín (@livingpostureo) por su podcast Estirando el Chicle y todavía algunos se atreven a poner en duda el papel de la mujer dentro de la comedia patria. De premios, superaciones, sueños cumplidos y mucho humor va la cosa.

Acabas de ganar un Ondas, ¡wow!

Bastante fuerte. Aún estamos flipando. Siempre se sueña con ganar un Ondas, pero se suele exteriorizar poco por si se gafa o por no parecer pretenciosa, pero desde que empecé en la radio es una cosa con la que soñaba. Y ahora con 28 tengo uno por un proyecto que he creado y capitaneado con amigos. Es un regalo.

¿Os imaginabais algo así cuando comenzasteis con la autoproducción?

Imposible aspirar a tanto y sobre todo en tan poco tiempo. Nuestro problema era que no conocíamos precedentes. Podcast que empezasen pequeñitos y tomasen la dimensión que ha tomado Estirando el Chicle, que en un año fue el más escuchado de España y ya llenábamos teatros con el show (que nació a raíz del podcast). El otro día en la comida de premiados de los Ondas me pusieron en la mesa presidencial con la alcaldesa, Berto Romero, Jordi Évole y Jedet. Y Jedet y yo, que nos conocemos desde hace mucho tiempo, fuimos al baño solamente a decir “vivimos una simulación, amiga”. Y es que no hay otra palabra. Vivimos una simulación constante. Pero en la medida de lo posible lo estamos disfrutando mucho.

“El Ondas es una recompensa enorme, pero lo será más si esto significa algo para las cómicas y les cuesta menos poder crear espacios propios”

Una simulación o, por fin, justicia, ¿no?

Hemos trabajado muchísimo para llegar hasta aquí. Muchísimo. Es una recompensa enorme, pero lo será más si esto significa algo para las cómicas del futuro y les cuesta un poquito menos poder crear espacios propios. Lo comentaba con mi compañera Victoria, es importante que no haga falta ser el primero para que te escuchen.

¿Se necesitan premios de la industria para que a las humoristas os comiencen a tomar en serio?

No deberían necesitarse, pero el cambio de la prensa con nosotras a raíz del Ondas ha sido brutal. Seguimos recibiendo condescendencia, pero por lo menos hay más respeto profesional. No debería ser así, ni un premio ni nadie debería darte la validación más que tu trabajo duro. Pero estamos acostumbradas a esto, somos mujeres, jóvenes, cómicas, venimos de internet y tenemos un podcast de éxito, para algunos periodistas es como ver un unicornio y no saben cómo actuar.

¿Y por qué las mujeres cómicas tienen que seguir aguantando esa condescendencia?

Porque los puestos de poder siguen ocupados por personas que no son ellas ni han conocido a otras. Se piensan que eres una bebé aunque tengas 30 años y si encima tienes un programa en internet, la actitud es como si hicieses los cantajuegos, se piensan que es algo de niños y sin valor. Pero seguimos en la lucha.

¿Dónde están los límites del humor para Carolina Iglesias?

Realmente sólo exijo que sea algo gracioso. Creo que el límite está en que asumas todo lo que puede suponer decir lo que dices. Es un riesgo que hay que correr, pero esto es hacer reír, tenemos que experimentar con ello.

Te hemos visto al frente de #UnaCañaCon de Mahou, formato que también está recibiendo el reconocimiento de la industria, ¿cómo has vivido su evolución?

#UnaCañaCon ha sido un regalo, empezamos hace tres años y la evolución ha sido muy enriquecedora para todo el equipo. Un equipo con el que además tengo una relación muy cercana, ya que cada vez estoy más implicada en los guiones, invitados y en el formato en general. He aprendido mucho y crecido a su lado.

Humorista, guionista, presentadora y, ahora también, actriz… ¿cómo llegas a todo?

¡Durmiendo poco! Ahora mismo tengo unas placas en la garganta que me hacen hablar un poco raro, pero a veces tanta tensión y ajetreo hacen mella. ¿Lo bueno? Que me apasiona mi trabajo y cuando voy de camino lo pienso y me motiva mucho.

¿Qué faceta disfrutas más?

Todo lo creativo me encanta, he descubierto el mundo de la interpretación y me apasiona. Pero escribir, tanto ficción como para programas, es el origen de todo. Me encanta contar historias y hacer reír, eso es lo importante.

2022 será un año de nuevos proyectos, ¿cómo lo afrontas?

2021 ya ha sido un año muy clave, de recoger lo sembrado, así que espero que 2022 sea un año de mantenerse y afianzarse. Con Estirando el Chicle tenemos objetivos ambiciosos, como ir a Latinoamérica, pero esta profesión me ha demostrado que no puedes mandar en todo lo que haces, que a veces te tienes que dejar llevar, aunque sea difícil.

¿Qué supuso OT en tu carrera?

Fue muy importante para mí. Significó un aprendizaje en cuanto a madurez, fue mi primera incursión en la tele, aprendí mucho de manejar un directo, de improvisar y de ser capaz de gestionar esa adrenalina. También, aunque ya tenía un público, fue mi primer contacto con la fama más masiva, que sin ser yo una pieza de primera línea del programa, mucho del éxito que tenía me llegó y me costó un poco gestionarlo. No dejaba de tener 24 años y quería seguir haciendo mi vida con mis amigas, salir de fiesta sin que me conociesen… ahora ya me he acostumbrado. Y en este momento de exposición del Chicle, que ha superado al de OT, estoy muy preparada y lo gestiono estupendamente. Nuestro público es el mejor.

¿Cómo se aprende a gestionar esta exposición?

Con muchísima terapia y rodeándote de gente buena, que por suerte tengo.

¿Qué pensaría la Carolina Iglesias de los 18 años si te viera ahora?

Me gustaría no decirle nada porque si estoy aquí es gracias a esa ilusión y pasión por lo que hacía, porque agarraba cualquier oportunidad y la exprimía al máximo, tenía claro cuál era mi objetivo. Pero seguramente lloraría. Y la de 14 que estaba en el instituto deseando salir de ahí… Bueno, al final lloro yo.

Se necesitan referentes como tú para visibilizar lo que algunos todavía quieren esconder…

Mi madre siempre me reforzó que fuese como soy, que expresase mis sentimientos o que fuese al psicólogo cuando lo necesitaba. Para mí siempre ha sido toda una normalidad, no me cuesta ningún esfuerzo mostrarlo, no me avergüenza y más sabiendo que esto puede ayudar a alguien.

Y tú, ¿con quién tienes una caña pendiente?

Con mis amigas, siempre. Que por el trabajo las veo poco y en cuanto tengo tiempo, además de con mi chica, intento quedar con ellas para brindar.

Deja un comentario