Es el último vicio coleccionable que ha invadido el mundo foodie. Los Art Toys o juguetes de diseño son la tentación de aquellos que quieren entrar en el mundo del coleccionismo de arte en su versión más asequible (y divertida). Y no, éste no es el tipo de juguete que comprarás a tus hijos, sino el que formará parte de tu lista de caprichos más preciados. Es lo que tiene pertenecer a la generación kidult (del inglés kid y adult).

El Art Toy es una forma de expresión artística, una pieza de diseño con estética de juguete que bebe de las influencias del arte pop y de la cultura de masas que se ha visto, y por qué no, adoptando la forma de frutas, verduras y otros productos relacionados siempre con el gran consumo.

La naranja del mexicano Aarón Martínez, todavía render digital.

¿Cuánto cuestan los Art Toys?

Fabricados en vinilo, madera, resina, piedra o incluso cartón, estas esculturas, que pueden ir de los 15 cm a sobrepasar el metro de altura, tienen un rango de precios tan amplio que puede pasar de unos pocos euros a cifras casi inimaginables acompañadas de hasta tres y cuatro ceros en algunas de las casas de subastas más reconocidas.

Todo dependerá de quién sea el artista que las diseña, de si es una pieza original o una serie de unas decenas de ediciones o de si incluso se trata de una reventa de un producto que ha colgado el ‘sold out’ en su primera comercialización y que regresa al mercado secundario con aún más exclusividad.

Deliciosas, apetitosas… y otras que incluso se te atragantarán, sus responsables son artistas que por lo general vienen del arte urbano, el diseño digital o la animación y buscan llevar su trabajo fuera de los límites del papel o la pantalla convirtiéndolo en un formato en tres dimensiones. “Tienen otras inquietudes y necesitan plasmar su obra en otro medio. Su obra crece, y así quieren expresarlo. Es una forma de hacer llegar su discurso a otro tipo de público”, dicen Sergio Pampliega Campo y Cristina A. del Chicca, miembros del colectivo Art Toy Gama, al que también pertenece el artista Judas Arrieta, dedicado a la promoción y reconocimiento del movimiento artístico de los Art Toys a nivel internacional.

Reivindicación social

Estos objetos con apariencia de juguete en muchas ocasiones esconden un mensaje de crítica social mucho más potente. Es el caso del artista norteamericano Ron English, y su línea de trabajo Pop-aganda. “Mc Supersized, basado en Ronald McDonald, o Cereal Killer, con referencias al tigre de los cereales Frosties, son personajes que nos han acompañado en nuestra infancia y que English traslada a un mundo adulto a través de una crítica mordaz al consumismo, a la vida rápida y en especial al fast food americano”, dicen los responsables de Art Toy Gama. Es necesario mirar más allá del juguete, como también hace el británico Andrew Bell con Kill Kat [un guiño creepy a la exitosa chocolatina]. “Son verdaderamente piezas únicas y tan transgresoras como originales”, añaden.

Tres Mc Supersized de la serie POPaganda del artista norteamericano Ron English.

SketOne es otro de los artistas influenciado por la cultura gastronómica popular norteamericana, “los productos alimenticios de hoy han sido producidos y han buscado crear una marca enfocada en las masas. Desde niño he sido consumidor de las marcas con las que ahora trabajo haciendo mashups o combinaciones en forma de Art Toy. Además he estado muy expuesto al trabajo de artistas pop como Warhol, Roy Lichtenstein y Jasper Johns que han supuesto una gran influencia”, explica. Sus interpretaciones de la crema de cacahuete, el sket-chup y otras bebidas en versión Dunny (el famoso conejito ‘customizable’ de una de las marcas líderes en Art Toys, Kidrobot) o Bearbrick (icónico Art Toy en forma de oso del otro gigante Medicom Toy) son prueba de ello.

SketOne es el artífice de estas customizaciones Sketchup y Sketella
del muñeco Dunny comercializado por Kidrobot.

De la calle al hogar

Lo que empezó siendo una corriente sobre todo urbana, a día de hoy ha evolucionado hasta acercarse al producto-diseño, como es el caso de Case Studyo, que produce piezas para el hogar elaboradas por artistas contemporáneos. Prueba de ello es su colaboración con el holandés Piet Parra y Give Up, su escultura en forma de tomate y convertida en lámpara es hoy una de las piezas más exitosas. Este verano el tándem presentará su nueva creación en forma de pera.

¿Qué pasa a nivel nacional? “El mercado español generalmente está lleno de prejuicios que hay que ir rompiendo, pero cuando un coleccionista aprecia este arte, luego suele ser bastante fiel. Hace unos años nuestras ventas en España eran anecdóticas y en los últimos dos ejercicios estamos viendo un crecimiento, todavía pequeño, pero exponencial”, dicen Sergio y Cristina de Art Toy Gama. “Lo que es curioso es que hay artistas españoles cuyos nombres son tendencia en Estados Unidos, China o Japón y que sin embargo apenas se conocen en España. Coté Escrivá, Joan Cornellá, Emilio García, Edgar Plans, Edgar Plans… Poco a poco esto está cambiando”, concluyen. Advertido estás: cuidado con pegarte un atracón a Art Toys, que luego engancha.

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