Las doce estrellas Michelin que suman los distintos restaurantes de Martín Berasategui (San Sebastián, 1960) demuestran que cuenta con una extensa y sólida carrera entre fogones. Igual que los diferentes galardones que ha recibido a lo largo de su trayectoria, entre los que se encuentra el que Tapas le entregó en 2019 para reconocer (una vez más) su profesionalidad y creatividad: hace dos años fue nuestro Chef of the Year.

Que sus artes culinarias han dado (y siguen dando) para muchos capítulos es algo que cualquiera que esté puesto en los asuntos del comer sabe. Pero también se sabe que, a pesar de su éxito, el cocinero vasco siempre ha sabido mantener los pies sobre el suelo. De hecho, cuando la guía Roja le concedió su primera estrella, Berasategui creyó que se trataba de una cámara oculta.

Por aquellos entonces (fue en 1986), el renombrado chef pensaba que eso de las condecoraciones «era para otros»… Y en varias ocasiones ha reconocido que, a día de hoy, cada vez que obtiene una nueva distinción sigue sintiéndose como si «tocara con las yemas de los dedos el cielo de la cocina, vestido de cocinero».

Aunque el restaurante que lleva su nombre y tres de sus doce estrellas está cerrado temporalmente debido a la pandemia (reabrirá en junio siempre que no haya cambios en las restricciones sanitarias), su talento sigue estando ahí. Como el ímpetu y la felicidad que siempre derrocha. Pero no todo iba a ser bonito… a Martín Berasategui también hay cosas que le molestan. Y ha querido compartirlas con nosotros.

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