Está claro que lo de Dani García es la cocina (aún hay gente que no comprende que decidiese apartarse del mundo Michelin cuando le otorgaron la tercera estrella). Pero lo que también está claro es que lo que no se le da nada bien es estarse quieto. Y eso es algo que puede intuirse tanto en el vídeo que compartimos hoy en Tapas (cuando habla se nota que es de esas personas que necesitan estar en continuo movimiento) como en el imparable crecimiento de su conglomerado gastronómico.

Su grupo no ha parado de agrandarse en ningún momento (de hecho, las aperturas no se han detenido pese a la pandemia) y, a día de hoy, está compuesto por Bibo (el exitoso concepto que nació en su ciudad natal y desembarcó después en Madrid, Tarifa y Doha), Lobito de Mar (Marbella y Madrid), Leña (que levantó persiana el año pasado también en Marbella) y Dani Brasserie (que nació poco después en el hotel Four Seasons de la capital). Además, su delivery La Gran Familia Mediterránea engloba desde comida asiática, bocatas gourmet, cocina española o italiana hasta opciones saludables para disfrutar en casa. Y está disponible en Madrid, Barcelona, Málaga, Marbella y muy pronto en Sevilla.

Pero el ambicioso plan del simpático cocinero va mucho más allá, ya que está previsto que este año aterrice en Miami, Nueva York y Londres. Es decir, que su objetivo es internacionalizar sus recetas en una buena parte del globo. Lo que decíamos al principio de estas líneas: que no sabe estarse quieto.

Con todos estos proyectos de fondo, parece imposible que Dani García tenga tiempo para molestarse por alguna cosa. Pero, en realidad, para eso siempre hay tiempo (todos tenemos nuestras manías y nuestras tirrias). Y él ha querido confesarnos cuáles son esas cosas que le ponen de los nervios.

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