Dicen que cuando uno se despierta en Jávea, se acuesta en todas partes. Porque Jávea tiene tantos amaneceres como anocheceres, tantos principios como finales, y todos son de una belleza arrebatadora. Es la joya azul de la Marina, esa comarca de la Comunidad Valenciana con capital en Dénia, también en lo que a gastronomía se refiere, donde la oferta está cada vez más repartida.

Hay paraísos entre las rocas de las calas y la arena de las playas. Se puede disfrutar de un desayuno con vistas al puerto deportivo y una cena bajo una pinada tras nadar en las aguas de la Granadella; adentrarse en la provincia para disfrutar de la despensa de interior, o navegar pegados a la costa, que aún llegaremos a tiempo de comer arroz y pescado en Alicante. El estilo de vida Mediterráneo es infinito…

Y ahora se pierde en el horizonte. Tres bandidas andan sueltas y no se conforman con el asalto a la costa valenciana, sino que quieren pasear el tesoro por otros tantos puertos. El Grupo Cala Bandida se ha lanzado al abordaje. Con la reciente apertura de su tercer restaurante, situado en la playa de la Almadraba (Alicante), traspasa las fronteras de la localidad que le vio nacer. Pero no contento con ello, se dispone a emprender un largo viaje y echar el ancla cuando convenga.

Cuenta Lucas Gisbert, uno de los principales socios del proyecto junto a Stephan Fremeijer y Víctor López, que la apuesta por “un concepto más premium, elegante y elaborado” les permitirá exportar el negocio a otras ciudades. En Valencia ya han firmado un acuerdo con el Real Club Náutico, pero la lista de destinos deseables también incluye Marbella, Baleares y demás enclaves por revelar.

Tras nueve años de travesía, la compañía quiere que 2022 sea el año de la expansión nacional. Así que a la fuerte apuesta por el proyecto deportivo Scott Cala Bandida, el desarrollo de su Obrador Tradicional en Gata de Gorgos y el lanzamiento del delivery de platos Comentucasa, suma ahora la diversificación de marcas y al menos dos aperturas de ‘villas’.

No hay mejor postal de playa que ésta.

“Hemos separado tres formatos de restaurante. Por un lado, está Cala Bandida, que es el origen de todo, representa la gama media y se queda solamente en Jávea. Luego está La Bandideta, un concepto más informal, a modo de beach bar, pensado para espacios a pie de playa. Y lo que queremos seguir exportando es el formato de Villa Bandida, un concepto híbrido entre la gastronomía de Cala Bandida y el horno de leña de La Bandideta, con mariscos, producto de proximidad y coctelería”, explica Gisbert.

Un salto de calidad constatado y una garantía para llegar más lejos. El eslogan de la compañía, ’Vive la vida intensamente’, bien podría dar nombre al barco empresarial y fundamentar la filosofía mediterránea. El caso es que hemos tenido ocasión de probar los tres conceptos durante un fin de semana y venimos a contarte lo que puedes encontrar si te subes a la cubierta. Arroz, tapas mediterráneas, pizzetas al horno y brasa -ay, la brasa-.

Desayuno en Cala Bandida

Por allí pasa: un barco, y otro. Y un bañista, y entonces un smoothie. Cala Bandida es todo lo que tomas, pero también todo lo que ves. El buque insignia con el que empezó todo, hace ya nueve años, en realidad sentó las bases del grupo: la ubicación lo es todo. Así que junto al Puerto de Xàbia, con una soleada terraza trasera, y vistas privilegiadas al mar desde casi todas las mesas, este restaurante mediterráneo ofrece un servicio non stop food.

Abre a las 9am, para empezar el día con los famosos desayunos. Son para todos los gustos, y van desde los huevos Benedict a las tostadas de jamón, desde los cruasanes ‘bandiditos’ -elaborados en su obrador de Gata de Gorgos-  al zumo de remolacha.

El sol se cuela por la terraza de Cala Bandida.

La oferta gastronómica de Cala Bandida viene firmada por Borja Susilla, cocinero que tiene una estrella Michelin en Tula y ejerce de asesor gastronómico en este Grupo. Aquí plantea una carta popular y sencilla, que es común a la hora de la comida y de la cena, con amplia oferta de tapas mediterráneas.

Los grandes hits son el arroz, la hamburguesa de black angus y la torrija de horchata y helado de leche merengada. Pese a funcionar con sistema de turnos y rápida rotación -el cliente dispone de hora y media para comer y todos los platos se sirven de golpe en la mesa-, se procura el confort. La gran baza es la familiaridad: el hecho de constituir un clásico del verano y un imprescindible de Jávea.

Comida en La Bandideta

Aguas cristalinas que solamente quiebran los cantos rodados. Quien no haya estado en la cala de la Granadella se está perdiendo un paraíso en la tierra. Situada a 10 kilómetros de Jávea, es una de las playas más bellas de la Costa Blanca. Y aunque el acceso no resulta sencillo, mucho menos durante la época estival por la gran afluencia, la recompensa merece la pena. Se puede celebrar el baño con una comida informal bajo la pinada. Allí están las mesas de La Bandideta, la primera hermana pequeña de Cala Bandida, que se estrenó como beach bar durante el verano de 2020, el año pandémico por excelencia.

Todo al rosa en La Bandida.

Su lema es claro: #AbiertosConSol, cada día, desde las 10am. Esto quiere decir que, si llueve, no se levanta la persiana. Y es que aquí se viene a disfrutar y a relajarse, a respirar entre el mar y la montaña, sintiendo el clima templado y aflojando el hambre con platos informales, pero igualmente ricos. El horno de leña, que le otorga tanta personalidad a la comida, empezando por el famoso aguacate, es sin duda el secreto del éxito. Por lo demás, pizzetas para compartir y cócteles Frozen para refrescarse. Algo de chill, el match con el entorno y fotos muy instagrameables, entre paredes blancas y sillas fucsias.

La Bandideta y sus pizzas.

Homenaje en Villa Bandida

Si es cierto que la palabra ‘homenaje’ se reserva para las comidas excelentes de las personas mayores, no tengamos complejos en emplearla. Porque resulta que sí: la Villa que se inauguró hace menos de un mes en la Almadraba, pisando la arena de la playa alicantina, no es solo la última apertura de moda: también representa la madurez de este grupo de ‘bandidos’. Es la marca de referencia, con la que van a expandirse más allá de la Comunitat, difundiendo la personalidad javiense por la geografía nacional. El estilo de vida mediterráneo. Y para ello, Villa Bandida apuesta por la calidad y cuida hasta el más mínimo detalle.

Viene advirtiéndolo un interiorismo más estiloso y una mejor atención al cliente. La carta se construye desde el mercado, atendiendo al producto fresco y de temporada. Todavía están rodando los fogones y hay platos compartidos con el resto de restaurantes, pero las materias primas son de primera calidad y el objetivo pasa por ir ganando espacio para las propuestas más exclusivas.

Por ejemplo, el marisco, dentro de una carta que crece a partir del horno de leña y que tiene más amplitud de bodega. También la oferta de coctelería, porque cómo no hacer tarde con esas vistas del atardeceres obre todo si hay música de fondo y rumor de olas. Pero tranquilo, porque lo que pasa en la Villa se queda en la Villa.

Parte de la propuesta de Villa Bandida.

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