España se ha convertido en uno de los destinos más atractivos a nivel mundial desde el punto de vista gastronómico. Más allá de Madrid, Cataluña y el País Vasco, donde se concentran el mayor número de restaurantes con estrellas Michelin en nuestro país, España tiene auténticos tesoros gastronómicos que muchas veces pasan desapercibidos para el gran público.

Uno de mis predilectos es la ciudad de Alicante. Su gastronomía se basa en dos pilares fundamentales: el mar y la tierra, lo que convierte cada uno de sus platos en un auténtico festival para las papilas gustativas de aquellos que quieren saborear y disfrutar de su cocina. Y es que Alicante fue reconocida en el 2019 como Capital Gastronómica del Mediterráneo de manera permanente por la Real Academia de la Gastronomía, todo un colofón que la ha posicionado como uno de los destinos gastronómicos predilectos para los amantes del buen comer y del buen beber.

Si hacemos un recorrido gastronómico por la ciudad de Alicante, hay dos lugares que merecen una visita obligada: Piripi y Nou Manolín. Ambos están gestionados por la Familia Castelló, y han sabido labrarse una excelente reputación en esta ciudad, basada en un cuidado producto y un excelente servicio que te hace sentir como en casa. Desde el año 1994 se esforzaron por mantener el nivel gastronómico más alto dentro de la ciudad. Gracias a esta actitud han conseguido numerosos premios y reconocimientos, que los han posicionado como lugares de referencia en nuestro país.

La carta de Piripi es un espectáculo para los amantes de la cocina mediterránea, cuya base es un producto fresco que conforma platos de toda la vida. La cuidada exposición de todos los productos en su barra hace que el espectáculo visual no deje indiferente a nadie, y le den ganas a uno de pedir todos y cada uno de los pescados, mariscos y verduras cuidadosamente seleccionadas. Todos estos platos son ideales para compartir, pero además, también encontrarán un gran número de platos de cuchara, ofreciendo un gran sabor, que nos recuerda a una cocina tradicional trabajada con honestidad y conocimiento. La oferta de arroces es una de las mejores de la región, y la propuesta que encontramos es amplia, variada y con una base muy fuerte en el mar. De rape, con almejas, salmonetes, sepias y alcachofas, raya y verduras, gambas y atún, a banda, de verduras con costillas o con bogavante.

La barra del Nou Manolín esta considerada como una de las mejores de España y sirvió de inspiración en su día a Joël Robuchon, amigo personal de la Familia Castelló, para lanzar el archiconocido L’Atelier. En este local todo gira alrededor del género cuidadosamente dispuesto a ojos de los comensales, donde destacan por ejemplo la gamba roja de Denia, las quisquillas de Santa Pola, la chacina ibérica o los tomates de Mutxamel. Dignos de mención son sus callos y pata, el potaje con almejas y rape, los canelones, o la afamada caldereta de raya, sin olvidar por supuesto todos sus arroces. Estos últimos, los ofrecen caldosos, secos o melosos, utilizando varios tipos de arroz dependiendo de los ingredientes y elaboración. Destacan también sus platos de temporada, como las alcachofas con jamón de Joselito o el atún de almadraba.

Otra parada obligada es Probar, un local informal con mesas altas, taburetes y una enorme barra donde se puede degustar su famosa ensaladilla con anguila ahumada o la croqueta Big Manu, rellena de jamón de Joselito y una cremosa bechamel que se deshace en la boca. Bar Manero, es otro de los imprescindibles en Alicante, un local que evoca las antiguas tiendas de ultramarinos y que es una mezcla de taberna ilustrada y bar boutique, donde los amantes del tapeo podrán disfrutar de sus tomates con salazón, su famosa ensaladilla o el tataki de atún, entre otros.

Terre es otro de mis lugares preferidos cuando visito la ciudad, un concepto que mezcla restaurante, bodega, bar y coctelería. Su cocina central a la vista de los comensales es la estrella de este local, la cual es compartida con el restaurante Murri, situado justo a su lado, ya que pertenecen al mismo grupo. Aquí el producto es el protagonista, y sus imprescindibles son los arroces, la ventresca de atún rojo o las cigalas a la plancha.

Para aquellos a los que les gusten los lugares donde ver y ser visto, El Portal es sin lugar a duda la mejor opción. Se trata de un concepto que combina restaurante y bar de copas, donde la música es la protagonista ya que va evolucionando a lo largo del día en función. Toda su carta, firmada por Sergio Sierra, merece la pena por sus originales creaciones, como el arenque de marinado con guacamole, mango y fruta de la pasión, las alcachofas confitadas, yema de huevo y panceta ibérica o el tataki de atún rojo, huevas de pez volador y wasabi.

Por último, Alba, con su cocina mediterránea y su reconocida pasta a la carbonara (que se puede degustar de martes a viernes), es otro de mis imprescindibles en Alicante. Consta de un menú de cinco platos donde se combina el producto local y el amor por el Mediterráneo, con platos como gamba roja con burrata, berenjena ahumada, mermelada de tomate, mostaza y crujiente de pistachos o la pulguita de porchetta con anchoas del mar Cantábrico, crema de queso y trufa negra.

Y es que Alicante es sin duda uno de los destinos gastronómicos más punteros de nuestro país, donde tradición y vanguardia se mezclan para ofrecer una gastronomía rica y diversas que hará las delicias de los paladares más sibaritas.

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