El sector vitivinícola español atraviesa una de sus jornadas más dolorosas de los últimos meses. La Denominación de Origen Ribera del Duero, una de las más prestigiosas del país, llora la pérdida de Iván Sanz Cid, director general de la bodega Dehesa de los Canónigos, fallecido este domingo junto a su esposa y dos de sus hijos en un accidente de tráfico en Palencia.
La noticia ha generado una ola de condolencias entre bodegueros, instituciones y representantes políticos, que han trasladado su pesar ante una tragedia que golpea con especial dureza a una firma que apenas hace un año había perdido también a su fundador. Numerosas muestras de dolor han circulado en redes sociales durante toda la jornada, reflejo de la honda conmoción que ha causado el suceso tanto en Castilla y León como en el conjunto del sector, cuya repercusión ha trascendido también a nivel internacional.
Una bodega marcada por dos pérdidas en un año
Sanz Cid, ingeniero técnico agrícola y con formación complementaria en dirección de empresas, había asumido la Dirección General de Dehesa de los Canónigos junto a su hermana Belén tras el fallecimiento del padre de ambos, Luis Sanz Busto, el año pasado. Su perfil combinaba ese bagaje técnico con una mirada empresarial abierta al exterior, forjada en parte durante un periodo vivido en Estados Unidos, experiencia que resultó determinante para abrir camino a los vinos de la bodega en mercados internacionales. Fruto de ese empeño, Dehesa de los Canónigos distribuye hoy sus vinos en más de veinte países.
Mientras Iván llevaba la gestión general de la firma, Belén se ocupaba de la Dirección Técnica y la Enología, en un reparto de responsabilidades que había garantizado la continuidad de una de las bodegas más reconocidas de la Ribera del Duero. Juntos habían tomado el testigo del proyecto que sus padres pusieron en marcha, y bajo su gestión conjunta la bodega afianzó su expansión a lo largo de sus 37 años de historia, con sede en Pesquera de Duero (Valladolid).
El vínculo de la firma con la tierra que ocupa se remonta mucho más atrás: la finca en la que se asienta pertenece a la familia Cid desde 1931. A lo largo de las décadas siguientes, las construcciones originales del terreno se fueron recuperando poco a poco hasta convertirse en las actuales instalaciones de la bodega, que aún conservan la impronta histórica de la explotación agrícola de la que proceden y que hoy constituyen una de las señas de identidad más reconocibles de Dehesa de los Canónigos.
La figura de Luis Sanz Busto, fundador de la bodega, es recordada como una de las más influyentes en la historia reciente de esta Denominación de Origen. La muerte de su hijo Iván, apenas doce meses después, deja a la firma familiar ante un nuevo golpe de gran calado emocional, justo cuando afrontaba la transición generacional tras la desaparición de su fundador.
Cómo se produjo el accidente
El siniestro que ha costado la vida a Sanz Cid, de 48 años, ocurrió sobre las 16:20 horas de este domingo en el kilómetro 83 de la autovía A-67, en el término municipal de Herrera de Pisuerga (Palencia), en sentido decreciente. La familia regresaba de Cantabria cuando el vehículo en el que viajaban, una pick-up, se salió de la calzada, dio varias vueltas de campana y dejó a todos sus ocupantes atrapados en el habitáculo. En el siniestro no se vio implicado ningún otro vehículo.
Además de Sanz Cid, murieron su esposa, Irene Garijo, de 45 años, y dos de sus hijos, una adolescente de 17 y un menor de 14. La hija pequeña del matrimonio, de nueve años, sufrió heridas de extrema gravedad y fue evacuada en helicóptero medicalizado hasta el Hospital Universitario de Burgos, donde continúa ingresada. Según fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Palencia, la menor se encuentra estable dentro de la gravedad, a la espera de ser intervenida quirúrgicamente de múltiples fracturas en muñecas y tobillos.