Eva y Juan Aguirre, los integrantes del grupo de música Amaral, se encontraban en el arranque de la gira de su luminoso y optimista último disco, Salto al color, cuando el coronavirus tiñó nuestras vidas de blanco y negro de la noche a la mañana.

Ahora, más de tres meses después, Eva Amaral va recuperando el ánimo. Lo hace subiéndose de nuevo a los escenarios de media España este verano (aunque en formato acústico y con aforos reducidos) y participando en el documental Go Spain! (de la productora Think), que se estrenará en noviembre y que abordará la reconstrucción de España a través de la creatividad y el talento. Junto a Amaral participan en este proyecto un gran número de personalidades del mundo del cine, el arte, el diseño, el deporte… y la cocina, por supuesto.

De vuelta a los escenarios… ¡Por fin!
Hemos planteado una serie de conciertos acústicos: Juan y yo con dos guitarras, que es algo que en realidad no habíamos dejado nunca de hacer. Porque íbamos alternando los conciertos con toda la banda y escenario grande, que era propiamente la gira, con otros en sitios muy pequeñitos, para poco público. Cosas muy íntimas. Es algo con lo que nos gusta convivir y como empezamos nosotros a darnos a conocer. Creo que es muy interesante si te gusta la música ver este tipo de conciertos, sólo con una guitarra, que es como nacen las canciones en realidad. En ellos se crea una complicidad especial con el público. Perdemos la parte de baile multitudinario pero ganamos otras cosas que también son interesantes y bonitas.

¿Esta crisis te ha inspirado artísticamente?
Creo que Juan sí que ha estado más creativo. Para mí la situación no era muy inspiradora, no me favorecía la creatividad. Por lo menos para la música. Porque sí que es verdad que mi cerebro lo que intentaba era maquinar historias y evadirse del mundo con universos inventados. Pero en la música todavía no me apetecía reflejar lo que estaba viviendo. Cuando hemos empezado a vivir una situación de más apertura y más esperanza sí han empezado a surgir ideas. El momento para mí no ha sido inspirador, pero sí que creo que nos va a marcar a todos, para bien y para mal.

¿Por qué te enrolaste en el proyecto de ‘Go Spain!’?
Nos pareció muy interesante a Juan y a mí, sobre todo por el hecho de poder entablar conversaciones con creadores de otros ámbitos, gente que viene del teatro, el cine o la gastronomía. Y eso está muy bien, es renovador y enriquecedor ver cómo viven la creación desde otros ángulos. Porque además el reflejo de la sociedad, que quedará para la historia, no será a través de una canción, un libro o una película; sino a través de todos ellos, de todas las obras artísticas de ese momento.

¿Qué papel va a jugar la cultura en la reconstrucción de este país?
La reconstrucción no puede venir exclusivamente del mundo de la cultura, sino de todos los ámbitos sociales. Pero la cultura, además de ser una industria, es algo que alimenta y que deja plasmado un hecho histórico como ha sido el que hemos vivido. Nadie se podía imaginar que esta generación iba a pasar por algo tan dramático.

¿Y ahora se ha puesto la cultura más en valor que antes?
La verdad es que no lo sé. Hay ámbitos de la cultura que están más protegidos que otros. Quizá la música no es uno de ellos… Falta mucha protección a todos los trabajadores de este sector, a todos los que hacen posible que un concierto salga adelante. Somos un gremio que no hemos tenido una unión oficial y en ese sentido hay países que nos llevan mucha delantera. Precisamente esta situación es lo que ha puesto un poco al descubierto y creo que eso está muy bien, porque es el momento de plantearnos cómo queremos que sean a partir de ahora las cosas. Y cómo una situación como ésta no nos puede volver a pillar tan desprevenidos.

¿Qué crees que deberían hacer las autoridades para reactivar el sector?
Desde las instituciones debería haber mesas, conversaciones, con representantes del mundo de la cultura para ver exactamente qué es lo que falla, qué se necesita y por dónde deberíamos empezar a proteger a los trabajadores. Sobre todo laboralmente: los contratos, las altas, las bajas, el régimen de la seguridad social al que nos acogemos, las pensiones cuando somos mayores… Hay muchos puntos negros, muchas cosas que se deberían hablar para que fuéramos trabajadores con los mismos derechos que el resto.

Entre los participantes de ‘Go Spain!’ hay muchos chefs (Paco Roncero, Jesús Sánchez, Francis Paniego, Oriol Castro, Andoni Luis Aduriz…). ¿Está la gastronomía al mismo nivel que otras disciplinas artísticas?
Creo que es importantísima. Cada región y cada pueblo de este país tiene sus peculiaridades culinarias. Lo que se cultiva o se manufactura en cada sitio es una seña de identidad. Y eso es cultura. Pero va más allá: con todos esos bienes se genera un arte que es maravilloso y algo muy nuestro, muy conocido fuera de nuestras fronteras.

Y a ti, ¿cómo se te da la cocina?
Me gusta cuando tengo tiempo. Y cuando no lo tengo, con cuatro cosas en seguida hago algo. Estos días de confinamiento, como le ha pasado a muchas personas, me he interesado más por cosas a las que no daba tanta importancia, como cocinar, detalles, trucos… Es divertido y es un placer más de la vida.

¿Cuál es tu especialidad?
No soy de cocina creativa en absoluto. Menos cuando me pongo creativa por necesidad, porque no tengo tiempo de bajar a comprar… Lo mío es lo clásico. Me interesa mucho la gastronomía de las madres y abuelas, esos truquillos de antaño. Los sabores de la cocina casera tienen la capacidad de llevarte a tu infancia, a esos momentos felices de tu niñez.

¿Empiezas a ver otra vez el mundo a color?
Creo que es necesario. Y que hemos visto un poquito más de color conforme ha ido mejorando la situación. Lo que hay que hacer es intentar salir adelante. Con mucha prudencia, pero volver a vivir, a levantar el ánimo y a pintar el mundo de colores otra vez. Empiezo a ver las cosas un poco mejor.

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