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Estos son los lugares más ‘hot’ de la Costa Brava

No podemos hacer nada por combatir la ola de calor, pero sí ayudarte a elegir dónde sobrevivir a ella. Aquí tienes los restaurantes, hoteles, pop-ups y aperturas que este verano prometen convertir la Costa Brava en el destino más codiciado del Mediterráneo… otra vez.

Cala Pola, Costa Brava
Cala Pola es uno de los destinos más destacados de Costa Brava.

Cuando parece que las temperaturas ya no pueden subir ni un grado más, llega TAPAS para elevar aún más el mercurio con una selección de los lugares más hot del litoral catalán.

Calas de agua cristalina, pueblos sacados de una postal, sobremesas que se alargan hasta la puesta de sol y esa curiosa capacidad para reunir, en apenas unos kilómetros, a pescadores, chefs con estrellas Michelin, artistas, familias, hedonistas y veraneantes profesionales. La Costa Brava lleva décadas demostrando que no necesita reinventarse para seguir siendo el lugar donde todo el mundo quiere estar, pero cada verano tiene sus propias coordenadas y este 2026 hay muchas aperturas y novedades llamadas a monopolizar las conversaciones de la temporada.

Si este verano tú también tienes pensado perderte por la costa catalana —o todavía estás buscando la excusa definitiva para hacerlo—, aquí tienes la hoja de ruta definitiva. Las habitaciones donde merece la pena despertarse, las mesas que conviene reservar antes de que sea demasiado tarde y los ‘spots’ que harán que la Costa Brava vuelva a estar, un año más, más hot que nunca.

Finca Victoria

Ubicada en el entorno privilegiado de Sa Riera, una de las calas más mágicas de Begur, este hotel de 38 habitaciones fue, antes de ser un cinco estrellas, un hogar familiar que pronto se convirtió en el punto de unión de artistas, políticos y almas curiosas. No dejes de probar AlKostat del Mar, la propuesta más marinera y creativa del renombrado chef con estrella Michelin Jordi Vilà.

La Bionda

Sin movernos de este pequeño pueblo medieval llamado Begur, nos trasladamos a la casa con más carácter de la Costa Brava. Renovada por el estudio Quintana Partners, La Bionda es de esos hoteles que funcionan como hogar. Tiene muchos motivos que merecen una reserva en él, pero sus desayunos, son, sin duda, nuestro favorito. Embutidos de Ca la Rossa, la charcutería de la familia; fruta de Fruiteria Andreu, un comercio de toda la vida de la zona con huerto propio; aceite de oliva virgen extra producido por una cooperativa de Cataluña; yogur natural estilo griego de Can Ubach; granola casera y unos huevos de payés que son ya un clásico. Todo servido en una vajilla de cerámica artesanal hecha por Pau Costa, el tío de Carla, la culpable de que La Bionda sea ya nuestro go-to en la Costa Brava.

Cala Pola

A pocos minutos de Tossa de Mar, este enclave histórico de los años cincuenta inaugura nueva etapa convertido en uno de los resorts llamados a marcar el verano en la Costa Brava. El proyecto está impulsado por la familia propietaria de La Ballena Alegre, referente absoluto en el sector desde hace medio siglo, y la experiencia se nota en cada detalle. Sus bungalows, las parcelas perfectamente integradas en el paisaje y sus dos restaurantes —uno de ellos con la playa prácticamente a los pies— hacen que aquí sea tan fácil pasar un fin de semana como terminar alargando las vacaciones mucho más de lo previsto…

Casa Nereta

El refugio que confirma que Cadaqués sigue siendo el epicentro del verano con más estilo del Mediterráneo es Casa Nereta. Instalado en una casa señorial cuidadosamente restaurada, este hotel boutique recupera la esencia pausada del pueblo blanco con una mirada contemporánea. También en la mesa. Café Nereta ya se ha convertido en uno de esos lugares donde el desayuno de clientes y visitantes se alarga sin prisa entre cafés de especialidad by de La Cabra de Dinamarca, matcha premium y un irresistible surtido de pasteles. El restaurante, por su lado, ofrece una cocina fresca, estacional y en constante evolución gracias a las residencias de chefs invitados que convierten cada visita en una excusa para volver año tras año.

The Pink Elephant

Es uno de los secretos mejor guardados de S’Agaró y el refugio artístico de la Baronesa Thyssen. Sin embargo, en este hotel boutique el arte no se limita a las paredes, ni el lujo se mide por el número de habitaciones (tiene solo nueve). Su inconfundible fachada rosa frente al mar es la puerta de entrada a un lujoso universo que se completa con una amplia terraza, piscina exterior e interior, sala de cine privada, spa con sauna y baño turco y un restaurante abierto también a quienes no se alojan en el hotel. Prueba sus matrimonios de anchoa, boquerón y piparra, las anchoas de l’Escala, el taco de gamba roja marinada con lima, cremoso de aguacate y mayonesa de wasabi, la zamburiña gratinada sobre crema de calabaza y langostino y el clásico arroz del señoret.

Clara

Hay aperturas que llegan con vocación de convertirse en clásico y Clara es una de ellas. Desde que los fundadores de Mesa Lobo (uno de nuestros lugares favoritos para cenar en Barcelona si nos preguntan) decidieron aterrizar en Begur, este restaurante de cocina mediterránea y pensada para compartir se ha convertido en una dirección imprescindible de la zona. Si estás por allí un miércoles, pásate a disfrutar de sus ‘Smash Wednesday’ con Fast Eddie y Sandwich Club Barcelona.

La Pelosa

Ubicado en la cala que le da nombre, muy cerca de Cala Montjoi (donde Ferran Adrià cambió para siempre la historia de la gastronomía con elBulli), se encuentra uno de los chiringuitos reconocidos en la lista Best Chiringuito 2026 de esta revista. Al frente, la familia Gómez-Alvaz mantiene vivo un recetario propio donde los arroces y las fideuás son protagonistas, elaborados con ese saber hacer que solo da el paso del tiempo.

Pizzabar

Aunque su nombre invite a pensar lo contrario, Pizzabar no es una pizzería tradicional, y tampoco pretende serlo. Aquí la pizza —crujiente, ligera y con una masa propia— es solo el punto de partida de un concepto mucho más amplio: un bar gastronómico que busca que compartas (sus croquetas de pollo a “l’ast” son perfectas para ello), brindes, alargues la sobremesa y disfrutes sin prisas en una de las plazas con más encanto del Baix Empordà. Si buscas cenar algo rápido e irte, este no es tu lugar.

Sa Marinada

Ubicado en el Club Náutico de Sant Feliu de Guíxols, este restaurante lleva años defendiendo una cocina ligada al territorio, al producto local y a los ritmos de la temporada. Su relación directa con los pescadores de la zona marca una carta donde la pesca del día llega de la barca a la mesa y se transforma en platos que saben a Costa Brava, como el arroz caldoso de cigalas de Palamós o la rascassa, uno de esos pescados que resumen la esencia marinera de la zona.

Tragamar

Hay pocos lugares donde la experiencia de comer frente al mar sea tan literal. Sin llegar a ser un chiringuito —ellos prefieren definirse como una taberna de mar—, Tragamar, a pie de la playa de Canadell, en Calella de Palafrugell, resume a la perfección la esencia del verano mediterráneo. Su carta gira alrededor del producto de las lonjas cercanas, con los arroces como grandes protagonistas: desde el caldoso de pescado y marisco al meloso de bogavante, pasando por una versión más sorprendente de butifarra, pollo y espárragos. Sus patatas Buthan y los mejillones al vino blanco con hierbas son la excusa perfecta para empezar a abrir boca.

Oli Bar

«Ni un restaurante clásico ni un simple bar de vinos». Después de saborear el éxito con Talla y Batalla, Monty, Vito y Valentina se embarcan en esta nueva apertura en uno de los pueblos con más magnetismo de la Costa Brava: Cadaqués. Un sueño que empezó a tomar forma en las montañas de Chiang Mai, Tailandia y que hoy se convierte en una de nuestras recomendaciones más hot del litoral catalán. Una barra para compartir, descubrir cócteles picantes y vinos poco convencionales y dejarse llevar.

Casa Dionís

Casa Dionís apuesta por una experiencia sin artificios, de esas en las que importa tanto lo que llega al plato como el tiempo que se pasa alrededor de él. Una cocina honesta, de producto y con raíces mediterráneas, donde unas navajillas del Delta del Ebro a la brasa, un tomate con bonito o unos pimientos del Padrón, se convierten en el mejor de los manjares para tocar el cielo. Abre todos los días de 9 h a 00 h y sin reserva.

BarMorena

Tampoco admiten reservas, así que tendrás que ser rápido si quieres conseguir mesa en uno de los place to be de esta temporada en Costa Brava. Con una mirada mediterránea desenfadada y un espíritu más cercano al bar que al restaurante tradicional, este nuevo punto de encuentro apuesta por tapas y platillos como las «mondonguilles» con sepia o la bomba de gamba, que combinan a la perfección con su cuidada selección de quesos artesanales y sus vinos de l’Empordà.

Mas Sorrer

Y terminamos con el hot de los hots. Mas Sorrer lo tiene todo para convertirse en ese sitio en el que te dejes caer una y otra vez cuando visites la Costa Brava. Sin embargo, cada año se renueva para asegurarse de seguir ocupando el trono.

Esta temporada, VICIO HOT SPOT abre sus puertas de martes a domingo a partir de las 20:00h con una nueva protagonista: la bacon cheeseburger, el fichaje perfecto para recargar pilas después de esas tardes interminables de verano, acompañada de sus míticas french fries. Asimismo, del 10 al 15 de agosto, Concept Barre celebrará un exclusivo pop up en Mas Sorrer. La experiencia contará con dos sesiones diarias protagonizadas por algunas de las disciplinas más representativas del método —como Isometric Barre, Cardio Barre y 89º Fahrenheit— y, tras cada sesión, se ofrecerá un desayuno a cargo de Maldita Barra, uno de los restaurantes del momento en Barcelona. ¿Se te ocurre mejor plan?