Reportajes

¿Qué está pasando con los bares históricos de Barcelona?

El incesante cierre de restaurantes y bares de toda la vida es otra manera de expulsar al barrio de la ciudad. Pero hay ‘organizaciones’ que se resisten a ello. Es el caso de Grup Confiteria.

Se habla mucho en los barrios de que Barcelona se ha convertido en un parque de atracciones. No les falta razón, es la ciudad más masificada del mundo. Cada vez más atractiva para los expats o turistas, y más hostil para los vecinos o los bares que lo habitan.

Las consecuencias directas de esa ‘turistificación masiva’ se ven reflejadas en la expulsión del barrio, en la crisis de la vivienda y de la vida, en general. Ese cambio estructural que coloca a la sociedad en ‘modo supervivencia’, lo atraviesa todo. También la hostelería, cerrando sus negocios históricos y los bares de toda la vida, del Raval para fuera.

Entre cafeterías de especialidad con ‘matcha lattes’ a 5 euros y vermuterías con cartas homogéneas, la identidad gastronómica y cultural de Barcelona se está perdiendo, ya en un primer plano. Y es muy complicado revertirlo. Hacerlo es un acto de resistencia, y Grup Confiteria es experto en ello. El grupo de restauración catalán lucha por recuperar locales centenarios de la ciudad, dándoles una segunda vida, como ha sido el caso de La Confitería, La Font del Gat, Cafè del Centre o El Mundial Bar.

En 2014, Enric Rebordeas y Lito Bandolinos, dos amigos de la infancia, se iniciaron en este mundo con La Confiteria, un local modernista de 1912 que convirtieron en una coctelería clásica. A partir de ahí, el resto fue historia. Ahora son los propietarios o las familias de los negocios las que muchas veces se ponen en contacto con ellos cuando no saben qué hacer con su local.

Barcelona está atravesando una época complicada en cuanto a pérdida de valores e identidad, y es precisamente por eso por lo que muchos restaurantes o bares están reivindicando (ahora más que nunca) la cultura gastronómica local. “Tenemos estrellas Michelin de cocina catalana, grandes chefs que siguen defendiendo la cocina catalana como Jordi Vilà, Rafa Peña o Nandu Jubany. Hay un auge ahora de bodegas de barrio que se están renovando. Hay muchos chicos jóvenes que están abriendo restaurantes nuevos con propuestas con un nivel altísimo y con una cultura muy ligada a lo que es la ciudad y la cultura local como pueden ser Arraval o Bar Fino por poner dos ejemplos”, manifiesta Lito.

Mesas para los vecinos

Desde Grup Confiteria siempre “hacen las cosas pensando en los vecinos, y en la gente de Barcelona, que es nuestra gente y somos nosotros”. Su objetivo es ese, recuperar un local centenario y darle continuidad a su legado sin que pierda su esencia. Mantener vivo algo que alguien ya creó y que forma parte del patrimonio gastronómico de la ciudad. “El Mundial no estaría hoy aquí sin la familia Tort, que lo lideró durante 98 años. Nosotros llevamos dos. La Confiteria no existiría sin la grandiosa restauración que hizo Nuria Benet. Y así sucede con muchos de nuestros locales. Con ellos empezó todo.”

A pesar de la lucha y la resistencia de todos esos chefs o empresarios por mantener viva la esencia de la cultura culinaria, la duda que nos surge es si realmente un bar histórico puede sobrevivir hoy siendo un negocio de barrio. Según Lito, «Barcelona está viviendo ahora un gran momento en términos de barrio. Veo muchas aperturas de mucho nivel en muchos barrios. En San Andreu, en el Clot, están abriendo cosas que antes yo no veía. En la misma zona alta de Barcelona, antes, digamos que la oferta era casi inexistente, y en los últimos años se han abierto muchos locales. En el Eixample también, en Gràcia…”

No obstante, el gobierno no está haciendo suficiente para proteger el patrimonio comercial y gastronómico de Barcelona. ¿Qué medidas se necesitan entonces para evitar que sigan desapareciendo los bares de toda la vida? “Lo que necesitamos es empatía por parte de las administraciones y que estén abiertos al diálogo, a escuchar cual es nuestra realidad, que nos preocupa, que nos impide realizar nuestra actividad y en base a un diálogo franco y abierto, buscar soluciones de forma conjunta.” Amén.