Boletus Edulis

Se trata de un hongo comestible. Algunos ejemplos de estas denominaciones son Calabaza, Hongo calabaza, Hongo blanco, Migueles (en la zona de Soria), Cep o Sureny (Catalunya), Ondo zuri (Euskadi), Porro (Aragón), Madeirudo o cogordo (Galicia), … En el extranjero también tiene muchos nombres distintos. Así en Italia se le llama Funghi Porcini, Cepè de Bordeaux (Francia), King bolete (EEUU), Steinpilz (Alemania), … y así en cada uno de los países donde se recolectan.

Esta seta tiene forma de sombrero, en su primera etapa, y su color es parecido al canela, al pardo y al marrón claro, oscuro por el centro y se va difuminando por los bordes.

Entre las recetas más comunes para utilizar este hongo se encuentra el revuelto deboletus eduli y las croquetas de boleto. Incluso los más glotones podrán disfrutar del helado de boletus deshidratado.

Níscalos

El níscalo es un hongo comestible que también puede ser conocido con el nombre de robellón, rebollón, revollon, guíscano, guízcano o pinetell, entre otros muchos nombres y apelativos. Es una especie que se identifica con bastante facilidad tanto en su entorno natural como en el mercado.

Cuando hablamos de níscalos, realmente nos estamos refiriendo a Lactarius deliciousus. Esta es la especie más extendida y consumida, aunque a este género se le suman algunas setas que no son comestibles y que muchas veces no son reconocidas con facilidad.

Tienen un color rojizo y, dependiendo del lugar donde crezca, pueden derivar en tonalidades verdes o pardos. En el centro se forma un círculo de color crema que se va intensificando -y convirtiéndose en rojo- por los bordes.

Setas de cardo

Se trata de una de las especies más buscadas, junto con el rebollón. Según su origen reciben un nombre u otro. En Cataluña se las conoce como bolet d´espinacal o gírgola de panical; en Euskadi se las denomina gardu-ziza, orejua o etsai-onto, y en Galicia como ostras dos garrapitos.

Tiene forma de sombrero y su color es variable, desde un marrón oscuro a un blanquecino amarillento. Esta seta se puede cocinar de muchas formas: a la plancha, fritas o en guisos y arroces.

Champiñones silvestres

Se trata de una seta comestible en su juventud, cuando tiene un aspecto rosaceo en las láminas. La carne del champiñón silvestre es blanca y si tiene alguna exposición al sol este adquiere un color rojizo. Además, su sabor es dulce y su olor es parecido al de las ciruelas pasas.

Es recomendable tener cuidado con estas setas silvestres, porque algunas especies parecidas pueden ser tóxicas y, por ende, no comestibles.

Esta seta se puede cocinar en albóndigas, al ajillo o con acelgas y almendras. Unos platos muy saludables y muy fáciles de preparar.

Setas pie azul

Es una seta muy popular y, por lo tanto, se consume bastante en las zonas donde se recogen. Por ello, tiene muchas denominaciones dependiendo del lugar de recogida.

Se diferencia con gran facilidad por el color que tiene. Es un peculiar azul violeta o marrón violeta, aunque en ejemplares adultos el tono violeta se puede llegar a perder presentando una tonalidad marrón crema. La forma del sombrero evoluciona de convexa a plana.

Las recetas que se pueden hacer con esta seta son los tortellini de pasta fresca con salsa de pie azul y el dulce de lepista nuda al jerez.

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