Aunque algunos nos resistamos a aceptarlo más que otros (por aquello de que siempre hay quien prefiere el frío al calor…), el otoño ya está aquí. Pronto los días empezarán a ser más cortos y el ritmo de la vuelta al cole nos pasará factura, temperaturas más bajas y primeras lluvias mediante. Y por eso es necesario que adaptemos tanto rutinas como dieta: para que nuestro cuerpo no se resienta ante el cambio y nuestro sistema inmune se vea reforzado. Porque a pesar de que la mascarilla se ha convertido ya en uno de nuestros complementos imprescindibles por los tiempos que corren, los resfriados e infecciones siguen siendo comunes en estos meses. Pero, ¿cuáles son los alimentos otoñales que podemos añadir a los menús para aumentar nuestras defensas? Os lo contamos.

Espinacas

La fuerza sobrehumana que estas nutritivas hojas le daban a Popeye siempre ha sido utilizada por madres desesperadas como argumento para que sus retoños las coman. ¿Por qué? Porque es un alimento con interesantes características: aportan multitud de vitaminas (como la A, C y E), resultan perfectas para controlar la diabetes, facilitan la digestión, alivian el estreñimiento y, además, tienen muy pocas calorías. Gracias a sus niveles de hierro son muy recomendadas para la anemia, pero también se les atribuyen propiedades anticancerígenas.

Setas

Tienen altos niveles de fibra insoluble (ideal para favorecer las digestiones) y un alto contenido en hierro, calcio, potasio, zinc, fósforo y vitaminas A y B. Pero es que además han demostrado ser uno de los alimentos más saciantes de la pirámide nutricional. ¿Que qué más? No aportan muchas calorías y se pueden preparar de muchísimas maneras: a la plancha, salteadas, en crema… las posibilidades son infinitas.

Pescados azules

Tampoco podemos olvidarnos de incluir en nuestros menús pescados azules como el salmón o las sardinas. Son ricos en antioxidantes, Omega 3, vitaminas B y C… ¿Sus beneficios? Previenen enfermedades cardiovasculares, reducen el colesterol malo, ayudan al sistema nervioso y fortalecen los huesos.

Nueces

¿Quién no ha escuchado nunca que comer cinco nueces al día es súper beneficioso para nuestra salud? Efectivamente, estos frutos secos sirven para obtener el 30% de vitamina E que necesitamos en una jornada, además de ofrecer otro tipo de nutrientes (como el fósforo, el magnesio o vitaminas del grupo B). Además tienen polifenoles, compuestos de origen vegetal con potentes propiedades antioxidantes que previenen enfermedades cardiovasculares.

Boniato

Su composición es muy similar a la de la patata, pero este tubérculo ofrece un contenido energético mayor. Destaca su aporte en pro vitamina A (betacaroteno) y en minerales como el hierro o el zinc. Ah, y su dulce sabor lo convierte en la guarnición perfecta (asado, frito, cocido, en chips…) de otros platos otoñales.

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