Las primeras lluvias que trae consigo el otoño parece que (muy) pronto empezarán a ser constantes, al menos en la capital. Y a pesar de que somos muchos los madrileños que renegamos del tiempo oscuro y frío que está por llegar (así como de los resfriados y la bajada de nuestras defensas que la meteorología implica), también están los que, por el contrario, prefieren esos planes de peli, manta y un buen plato de caldo caliente. O aquellos amantes del campo que, igualmente, llevan esperando buena parte del año la temporada que se avecina: hablamos de la recogida de la seta.

Crecen cuando llueve. En los campos, en los bosques… y hasta en los jardines. Y la nómina de aficionados aumenta año tras año: cada vez son más los que al menor indicio de sol preparan su cesta y se disponen a pasear por las campiñas en busca de un buen botín que después disfrutan sobre la mesa. Pero, ¿dónde podemos empezar a buscar setas? Además de orientarnos por la cantidad de lluvias acumuladas en cada territorio y los días previos de sol, esenciales para que los hongos broten, debemos explorar zonas de bosque que sean propicias para su recogida. Y por eso he aquí nuestra recomendación.

Puerto de Canencia

Es uno de los puntos calientes del Valle del Lozoya, donde cada fin de semana se dan cita los amantes de las setas. Entre sus robledales y pinares hay una gran cantidad de buenos ejemplares comestibles (Boletus Edulis, perrechicos, níscalos…). Existe una ruta señalizada, lineal y bien sencilla de seguir (apta para toda la familia), que parte desde el área recreativa del puerto.

Valle de la Barranca

Amanitas, russulas, lepiotas, níscalos, boletus, cantarelos, champiñones silvestres… Son muchas las variedades que crecen en este valle ubicado a las faldas de la Bola del Mundo, en la Sierra de Guadarrama. Su espeso bosque de pino silvestre está junto al río de montaña Samburiel, que desemboca en el Manzanares. Y por eso sus paisajes también son uno de sus mayores reclamos.

Puerto de la Fuenfría

Es el paso de montaña que atraviesa la Sierra de Guadarrama, uniendo Segovia y Madrid. En su elevada altitud la vegetación es muy abundante y discurren multitud de arroyos: resulta ser un lugar perfecto para encontrar níscalos, setas de cardo y boletus. Aquí se puede pasear por caminos usados por montañeros, así como por la pista forestal La Calle Alta, la Carretera de la República y la calzada romana.

Valle de El Paular

Situado cerca de Rascafría, es otro de los lugares que incluye diferentes trayectos para encontrar níscalos y setas de champiñones silvestres. Además de sus setas, son famosas sus fáciles y vistosas rutas de senderismo, monasterio y molino de papel incluidos. Aviso a navegantes: entre su extensa oferta hay algunas peligrosas.

Monte Abantos

Este monte del término de San Lorenzo del Escorial, perteneciente a Guadarrama, se llena de enamorados de la micología cada otoño. Algunas de las especies con las que el visitante se puede tropezar aquí son boletus, senderuelas, setas de cardo o setas pie azul. Y la ruta es una de las más conocidas por los amantes del senderismo en la capital, muy asequible para los mas novatos.

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