Nos encantan las frutas que nos refrescan durante el verano. Pero además de gustarnos por ser fresquitas y saludables – como la sandia o el melón –también por su potencia de sabor. Aunque no siempre es fácil escogerlas cuando vamos al supermercado y no tenemos a nadie que nos atienda y nos ayude a llevarnos la mejor pieza. Y si además, la cáscara o la piel no cambia de color o no se ablanda, la tarea se complica todavía más.

Así que conviene saber aquellos sencillos trucos para poder elegir la fruta más madura y disfrutar del pleno sabor de la fruta de temporada. Por eso hoy te ofrecemos 3 pasos infalibles que debes seguir si para elegir una de nuestras frutas favoritas: la sandía.

Tamaño: No te fíes de las sandías grandes que pesen poco. Al coger la sandía, tiene que pesar más de lo que aparenta, pues de lo contrario, estará menos dulce y menos sabrosa.

Color: Mejor si la base de la sandía tiene tonalidades amarillentas, ya que demuestran que ha empezado a perder clorofila, por lo que será dulce.

Sonido: Cuando la golpees debe producir un sonido a hueco o vacío. Eso querrá decir que está en su punto de maduración justo para consumirla. Si por lo contrario dicho sonido es flojo, como si tuviera eco, indica que la fruta no está aún madura.

Importante: La sandía es una fruta que se conserva perfectamente durante dos semanas o incluso más tiempo. Mantenla cerrada, en lugar fresco y sin que le dé el sol directamente. Si prefieres cortarla, debes almacenarla en un recipiente hermético o recubierta con papel film. Como la sandía es mayormente agua, el líquido comienza a salir de la pulpa poco después del corte y continúa saliendo a medida que envejece.

Si la abres puedes meterla en la nevera pero sácala unas horas antes de consumirla ya que debe recuperar su sabor y su aroma.

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