Todo ha cambiado. El mundo que conocíamos ya no existe, y por supuesto, la manera de acudir a un restaurante tampoco. Nos sigue encantando sentarnos alrededor de una mesa para socializar, pero los hábitos han cambiado.

La llegada del Covid ha cambiado desde la manera de saludarnos (quién iba a pensar hace unos meses que el exceso de cercanía iba a estar en ofrecer un codo) hasta la manera de leer una carta.

Aplus Gastromarketing ha hecho una selección de los hábitos que han cambiado en la hostelería y estos son algunos de ellos:

El móvil en la mesa ya no es de mala educación

Hasta hace pocos meses utilizar nuestro teléfono durante una reunión alrededor de la mesa lo interpretábamos como una falta de respeto al resto del comensales. A día de hoy, tener el teléfono encima de la mesa es necesario para poder ver la carta, por ejemplo, a través de un código QR.

¿Tomamos menos sal

Se han eliminado elementos de las mesas como servilleteros, saleros, combos de aliño, dispensadores de salsas como ketchup o mostaza y, en general, todo aquello susceptible de ser tocado por otras personas. No tenerlo encima de la mesa es una manera de usarlo menos.

Carta flexible

La necesidad de que la carta del restaurante sea un descargable por código QR en lugar de los formatos físicos habituales permite a los restaurantes ser mucho más flexibles con sus ofertas. La carta digital facilita actualizar los menús, introducir nuevos platos o realizar ofertas especiales con total flexibilidad.

Dirección de ida y dirección de vuelta

Con el objetivo de poder garantizar la distancia de seguridad dentro del establecimiento, muchos locales han habilitado «carriles», es decir, un pasillo para cada dirección.

Higiene aún más rigurosa

Por su puesto está de más decir que los restaurantes son lugares donde debe existir una pulcritud absoluta. Estos establecimientos están sometidos a inspecciones sanitarias de manera regular para garantizar la higiene del lugar. Aún así, el coronavirus ha introducido nuevos métodos higienizantes como el ozono y otros métodos de esterilización de superficies. En sala, la presencia de dispensadores de solución hidroalcóholica es ya un elemento más del mobiliario.

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