Joan Roca

La sanidad pública ha reunido esta semana a los grandes chefs internacionales. La cena del lunes en El Celler de Can Roca no fue un servicio normal, los hermanos Roca dedicaron la ocasión al hospital Josep Trueta de Girona y a la sanidad pública. Un homenaje también a la vida y dedicado a la hija de Joan. Así fue la cena solidaria de los hermanos Roca en su restaurante.

La sanidad pública ha sido clave ahora que cumplimos dos años de pandemia y la celebración de la vida -aunque no sea tal y como la conocíamos- es necesaria. También lo fue en la familia Roca para la hija de Joan y Anna Payet, Marina Roca. Esta sufrió un grave accidente que la mantuvo 35 días en cuidados intensivos, por eso decidieron celebrar una cena benéfica en El Celler de Can Roca para dedicársela al sector sanitario y a todas las vidas que salvan cada día.

Junto a los chefs Massimo Bottura y Mauro Colagreco los hermanos Josep, Joan y Jordi elaboraron un menú de 9 estrellas a 50 comensales para recaudar fondos para el hospital. Los chefs de la Ostería Francescana (Módena) y de Mirazur (Menton, Francia) también fueron galardonados con el premio al mejor restaurante del mundo, igual que El Celler.

La preparación a seis manos (Joan, Massimo y Mauro) del menú fue una experiencia distinta para el español, que aunque ya había participado en colaboraciones similares nunca había sido anfitrión. El menú estuvo compuesto de grandes éxitos de los restaurantes según la temporada.

La cena

Trece tapas, doce platos principales y nueve postres hicieron que los afortunados comensales probaran lo mejor de lo mejor de cada chef. La guinda la puso Jordi Roca al servir un postre a base de mandarina creado especialmente para su sobrina. Una creación que ella misma probó todavía en la cama del hospital. La Nube de mandarina lleva concentrado de piel de mandarina, crema de flor de naranjo, pulpa de fruta de la pasión, bearnesa de miel y mantequilla tostada, leche helada y aromatizada de mandarina.

Sobre los platos principales ha destacado la ternera a la brasa de Bottura, una receta emblemática del italiano que une arte y gastronomía. Joan Roca incluyó la cigala con artemisa, aceite de vainilla y mantequilla tostada. Colagreco sumó una delicatessen del mar: ostra Guillardeau con crema de chalotas y declinación de pera Williams. Todo un festival para los sentidos.

“Más allá de lo que podamos aportar desde el punto de vista económico, el mensaje que queremos dar es que la cocina también puede ser una herramienta de solidaridad”, recalca Joan al hablar del objetivo del servicio solidario mientras recuerda lo bien que fueron tratados en “el hospital de toda la vida” cuando su hija Marina tuvo que ser ingresada allí. La cena recaudó fondos para mejorar la atención a los pacientes neurocríticos del centro hospitalario, donaciones que se pueden aportar también a través de la web.

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