Hoy nos toca contaros una de esas noticias que un periodista gastronómico no querría escribir nunca: el carismático, original e incorregible Abraham García, con el que estuvimos charlando hace tan sólo una semana en la entrega de nuestros premios T de Tapas, ha anunciado en una entrevista a la Cadena Ser que cerrará las puertas del mítico Viridiana la próxima primavera.

“Me he propuesto no pasar más allá del 24 de abril, que es mi cumpleaños”, afirmaba el propietario y chef de uno de los restaurantes más queridos de Madrid, recién galardonado por la Real Academia de Gastronomía con el Premio Nacional de Gastronomía Toda una Vida. “Su cocina se ha mantenido en rumbo firme ajena a modas, rompiendo moldes, adelantándose a corrientes y creando un estilo personal e irrepetible que le hacen merecedor de este galardón”, apuntaron hace unas semanas desde el jurado, presidido por Lourdes Plana Bellido, presidenta de la Real Academia de Gastronomía.

Al recoger el premio, García reconoció su “profunda admiración por la cocina de madres, abuelas y de terruño”, y demostró una vez más esa humildad que abandera, a pesar de ser una auténtica leyenda de la cocina. Incluso para Dabiz Muñoz, Mejor Cocinero del Mundo según ‘The Best Chef Awards’, Abraham García es el mejor chef del planeta (Muñoz fue su discípulo al comenzar su carrera, y todavía hoy hay cierta inspiración del maestro en sus geniales e irreverentes creaciones).

Historia de Madrid

Después de 44 años al frente de Viridiana (en abril serán 45), “oficiando una cocina ajena a la veleidosa veleta de la moda: sabrosa, rotunda y a contratiempo” -como reza su descripción de Instagram-, Abraham García se ha ganado ese merecido descanso. Pero los amantes de la gastronomía no podemos evitar sentir el vértigo de perder a uno de los hombres que más la revolucionaron: el eterno outsider de la cocina española (al que queremos todavía más por eso).

Andrés Rodríguez, presidente de SpainMedia y director y editor de Tapas Magazine, le dedicó un cariñoso artículo de opinión a principios de este año: “Abraham García dispara titulares al comensal mientras sirve. Siempre lo hizo, con ese hablar barroco, un poco punk”. Y dibujó su restaurante como el templo culinario rebelde y genuino que siempre fue: “Viridiana es un refugio de cultura y gastronomía en manos de uno de los hombres que más Madrid ha hecho y aún hará”.

Solo nos queda aprovechar estos últimos meses para saborear aquellos platos que hicieron historia con mezclas impredecibles y una osadía casi crujiente. Y que la siguen escribiendo desde el sabor y la sorpresa, “sin necesidad de fuegos de artificio”. Como ocurre con sus imprescindibles huevos con mousse de boletus y trufa fresca o sus lentejas de La Sagra al curry suave con gambas mediterráneas.

Son demasiados años con la cabeza enharinada. Este año pienso colgar las sartenes”, decía Abraham en su entrevista a la Ser. Pero un verdadero guerrero de los fogones -y no hay duda de que Abraham lo es- jamás las deja ir del todo.

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