La experimentación dentro de la pastelería contemporánea está liderada por una nueva generación de ‘cake artists‘ que se alimenta de la nostalgia y del futuro -a partes iguales- para crear tartas creativas y escultóricas con infinidad de capas de fantasía. Piezas comestibles en las que la gastronomía, el arte y la dirección creativa se mezclan en una expresión elevada y/o declaración estética.
Detrás de esta corriente hay creadoras con lenguajes muy diferentes. Algunas recuperan la estética barroca y las tartas de los años noventa; mientras otras exploran el surrealismo, las formas de la naturaleza o la estética kitsch. Ponemos sobre la mesa los grandes perfiles a devorar.
★ ☆ Cou.Cou — @cou.cou______
Con base en Barcelona, Cou.Cou se presenta como una floral cakery que convierte las flores en uno de los principales elementos de su obra. Sus tartas están dotadas de un aire delicado y romántico con composiciones botánicas creadas bajo una estética contemporánea muy apetecible.

Detrás del proyecto se encuentra una pastelera ucraniana que trabaja especialmente con diseños florales para celebraciones y eventos, y ha participado en proyectos de food design en los que la tarta funciona como una pieza más dentro de una puesta en escena.
★ ☆ Sarina Castagnoli — @sarina_castagnoli
Sarina Castagnoli entiende la pastelería como una forma de expresión artística y reivindica una estética entre lo barroco, lo vintage y lo teatral. Sus tartas recuperan formas y códigos de los pasteles de los años 90 para llevarlos a un terreno mucho más sofisticado, con merengue, flores, perlas y glitter como algunos de sus recursos favoritos.

Su imaginario también bebe de objetos encontrados por la calle, películas y recuerdos personales, y su trabajo se ha expandido incluso hacia la moda y la performance, con piezas comestibles creadas para vestir el cuerpo.
★ ☆ Alina Prokopenko — @a.pr.is
Más que una cake artist al uso, Alina Prokopenko se mueve en el territorio del food design, convirtiendo los alimentos en objetos de deseo. Su trabajo juega con el trompe-l’œil, las formas inesperadas y los contrastes: desde un teléfono comestible o un ordenador hecho de mantequilla hasta postres hiperrealistas.

Formada en pastelería en Ferrandi y con una trayectoria que también pasa por el arte, la fotografía y el diseño, la creadora ucraniana ha trabajado con firmas como Miu Miu, Valentino y Balenciaga, que han acabado de elevar su status en internet.
★ ☆ Yip.Studio — @yip.studio_
Las tartas de Amy Yip son probablemente de las más reconocibles del universo cake art: parecen rocas, pequeños paisajes o fragmentos de naturaleza encontrados en mitad de una excursión.

Desde Brooklyn, la diseñadora neozelandesa, formada en el mundo del textil y el print, creó Yip.Studio en 2019 y desarrolló dos de sus grandes señas de identidad: las Mossy Rock Cakes, con aspecto de pequeñas formaciones cubiertas de musgo, y las Carved Rock Cakes, inspiradas en piedras esculpidas.
★ ☆ Frosted Hag — @frostedhag
Detrás de Frosted Hag está Madeline Bach, una artista afincada en el Lower East Side de Nueva York que trasladó su visión creativa al mundo de la repostería. Sus tartas son maximalistas, coloristas y deliberadamente excesivas: estructuras de varios pisos cubiertas de flores, cerezas brillantes, caramelos, lazos, frutas y todo tipo de pequeños adornos que parecen salidos de una fiesta de cuento.

Ella misma define el proyecto desde un imaginario humorístico y ligeramente brujesco, de ahí el nombre Frosted Hag. Su estética ha llamado la atención de marcas y nombres de la cultura pop, con colaboraciones para MAC Cosmetics, Marc Jacobs y Harry Styles.
★ ☆ Cakes 4 Sport — @cakes4sport
Alli Gelles utiliza las tartas como una extensión de su práctica artística, de su deporte más creativo. Bajo el nombre Cakes 4 Sport crea esculturas comestibles en las que aparecen flores, frutas, formas orgánicas y composiciones deliberadamente extrañas.

Su trabajo explora conceptos como el consumo, el exceso, la evasión o incluso la negligencia, pero lo hace desde una estética lúdica y colorista que consigue que sus piezas resulten tan atractivas como desconcertantes.