Funciona como una heladería, pero en lugar de helados hay mantequilla. Y mucha. De infinidad de clases y sabores que se alejan de las míticas mantequillas francesas con la intención de dar espacio a productores poco conocidos. Mantequilla con algas, chocolate, chalotas o frambuesa. En Le Better Shop hay más de 30 variedades de mantequilla procedentes de pequeños productores locales, especialmente de regiones como Bretaña, el valle del Loira y el norte del país.
La primera boutique dedicada exclusivamente a la mantequilla se encuentra muy cerca de la Torre Eiffel, como otro monumento a visitar. Un espacio más bien experiencial -de cata- en el que poder degustar, comparar características, comprar y aprender acerca del universo de Erwan Leo, vinculado anteriormente al mundo de la cata de vinos. Iteraciones alternativas que abarcan desde el sabor a pimienta verde hasta otros más dulces como de vainilla o frambuesa.
La propuesta conecta además con un creciente interés por los productos gastronómicos especializados. En La Grande Épicerie de París, las ventas de mantequilla se han triplicado en los últimos tres años, una evolución que apunta a un consumidor más interesado en el origen y la calidad de los productos cotidianos.
Le Butter Shop aprovecha esa tendencia y la lleva a un formato que está viviendo su época dorada: la tienda monoproducto. Es un modelo que ya ha funcionado con otros alimentos y bebidas -como el chocolate o el café- y que permite construir alrededor de un único ingrediente una identidad de marca y una comunidad.