Con la primavera (y el verano, porque el tiempo vuela…) a la vuelta de la esquina, muchos comenzamos a pensar en ciertas estrategias para quitarnos de en medio esos kilitos de más y así lucir cuerpazo este año en la playa. Sin embargo, no todos estamos dispuestos a cerrar el pico a la hora de sentarnos a la mesa… Pero tranquilidad, tenemos la solución: con los siguientes ejercicios no hará falta que recurras a ninguna dieta (ni milagrosa, ni militar…). Porque con ellos, seguramente quemes más calorías de las que ingieres, básicamente. Apunta.

Saltar a la comba

¿Quién no recuerda aquellos recreos saltando a la comba? El ejercicio por antonomasia de muchas de nuestras infancias quema calorías rápidamente, además de que mejora la capacidad de coordinación y ayuda a tonificar abdomen, piernas y brazos. Tip para hacerlo de manera correcta y evitar lesiones: hay que mantener la espalda recta, los hombros relajados y la mirada al frente. Las rodillas deben estar ligeramente flexionadas, el salto debe realizarse con las pintas de los pies y los brazos deben permanecer cerca del cuerpo, a fin de mover las muñecas únicamente.

Jumping Jack

Para los más neófitos en el mundo del deporte: se trata de saltar abriendo las piernas y elevando los brazos, uniendo las palmas por encima de la cabeza. ¿Beneficios de practicarlo? Trabajas todo el cuerpo y casi todos los grupos musculares. Solo hay que ponerse de pie, con las piernas juntas y los brazos a ambos lados. Después, se deben doblar las rodillas ligeramente y saltar al aire. Al saltar, hay que separar las piernas para conseguir alejarnos del ancho de los hombros, y estirar los brazos sobre la cabeza. Ojo: la espalda siempre debe de estar bien recta, la cabeza erguida y el abdomen en tensión.

Squat Jump

La ya mítica sentadilla con salto es una variante de la que todos conocemos. E incluye, como su propio nombre indica, un salto al final del movimiento. Con ella se trabaja la misma musculatura que con la clásica… pero, al necesitarse un extra de fuerza para la propulsión, el estímulo que reciben los músculos es mayor, especialmente los cuádriceps. Y por ello quema más calorías. 

Burpee

Es uno de los más clásicos en las sesiones de HIIT, esos entrenamientos que conjugan ejercicios con intervalos a alta intensidad. Y aquí no hay excusa que valga: para realizarlo no se necesita nada más que el peso de nuestro propio cuerpo. Primero, debemos colocarnos de pie, con los pies separados a la anchura de los hombros. Desde esa postura, hay que hacer una sentadilla y, al final de esta, una flexión de cadera que permita llevar el tronco y las manos hacia adelante para tocar con ellas el suelo. Después, sin despegar las manos del suelo, debemos realizar una extensión de piernas hacia atrás para quedarnos en la posición de plancha. Y desde ahí, toca hacer una flexión de pecho. Una vez llegados a este punto, repetiremos los movimientos anteriores para volver a la posición inicial… y, una vez el cuerpo esté erguido, ya solo nos queda realizar el salto, tan alto como podamos para acabar en la posición inicial.

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