Leon el profesional Jean Reno leche

Estamos acostumbrados a ver películas donde los actores beben cerveza, descorchan botellas de vino, brindan con champagne o remueven la aceituna en su martini. Pero, ¿y la leche? El cine también le ha rendido su particular homenaje. Éstas son algunas de las escenas que te harán pensar en que igual es hora de levantarte y ponerte un vaso de leche…

James Dean y el reflejo de esa eterna lucha adolescente en la que uno no sabe si quiere hacer botellón o refrescarse bebiendo a morro de la botella de leche (Rebelde sin causa, Nicholas Ray, 1955)

Además de un aterrador corte de pelo, Anton Chigurh, el personaje de Javier Bardem en No es país para viejos, tiene muchas escenas antológicas en esta película de los hermanos Cohen, pero nunca una botella de leche resultó tan inquietante.

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9 semanas y media ha pasado a la historia por incluir uno de los stripteases más famosos del cine… pero ¿y la escena donde Kim Basigner y Mickey Rourke comparten placeres en la cocina? Esto es: comida y sexo. Y tomen nota, porque la mejor manera de aliviar, como dicen el México, lo picoso de un chile es beber leche.

«Ahí estaba yo. Es decir, Alex y mis tres drugos. O sea Pete, Georgie y Dim. Estábamos sentados en el Korova Milk Bar, exprimiéndonos las rasureras para encontrar algo con que ocupar la noche. En el Korova Milk Bar servían leche plus. Leche con velloceta o con dencromina… que es lo que estábamos tomando. Eso nos aguzaba los sentidos y nos dejaba listos para una nueva sesión de ultraviolencia». Así arranca la escena inicial de La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, nada que ver con la inocencia de los anuncios de productos lácteos…

Otra escena inicial mítica es la de (Léon) El profesional (Luc Besson, 1994), con el reflejo del vaso de leche en las gafas de Jean Reno (y el vaso vacío). Mathilda aparecería después…

En Sospecha (Alfred Hitchcock 1941), la leche tiene otro sentido. En la famosa secuencia en la que Cary Grant le lleva un vaso de leche a Joan Fontaine –sin duda la más famosa de la película– añadimos como curiosidad que el director colocó una luz dentro del vaso para que la atención al mismo fuese completa. Arte puro en blanco y negro.

Otro villano bebedor de leche es el coronel Hans Landa (Christoph Waltz) de Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009), que se bebe gozosamente un vaso en la granja de Perrier LaPadite. El cazador de judíos culmina su trago con un: «A su familia y sus vacas… Bravo». Lo que viene después… es algo menos blanco.

La leche también es un elemento para poner (aún más) de relieve el histrionismo. Pongamos por caso a Jim Carrey en Como Dios (Tom Shadyac, 2003) en esa escena en la que va repartiendo leche con la banda sonora de Carros de fuego. O sea, Jim Carrey.

Aunque aquí nunca hemos entendido qué narices es eso de tomar pizza con leche, Macaulay Culkin es el epítome de niño que la lía parda antes de quedarse Solo en casa (Chris Columbus, 1990).

Y por supuesto, en esta lista no podía faltar… el famoso baño en leche de burra de Cleopatra. Que, en esta ocasión no es Elizabeth Taylor… sino Mónica Bellucci, en Astérix y Obélix: Misión Cleopatra (Alain Chabat, 2002)

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