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‘Sopars a la llesca’: así son las cenas contra la turistificación en Mallorca

Desde la isla balear se plantea una nueva forma de reivindicar y manifestarse en torno a la mesa.

@brunzzit

La movilización ciudadana y la colectivización es lo único que nos queda cuando el sistema no responde ante una crisis social y urbana que lo permea todo. Desde la vivienda hasta la gentrificación de las ciudades o la turistificación masiva, especialmente agravada en ciudades como Barcelona, y en islas como Ibiza o Mallorca, convertidas en parques de atracciones.

Desde el verano pasado, en Mallorca, se están planteando nuevas formas de sublevación ciudadana, más allá de manifestarse en las calles. Y una de las más revolucionarias consiste en ocupar algunos espacios públicos centrales, como las plazas más masificadas de la ciudad, para organizar cenas ‘a la fresca’ que reúnen a más de 500 vecinos de la isla.

Estas veladas ‘punk’ se conocen como los ‘sopars a la llesca’, y responden a una iniciativa impulsada por la plataforma ‘Brunzit’ que cada miércoles sienta a los residentes y a la gente del barrio en la mesa. Según reza en su propio perfil, el colectivo se organiza para visibilizar el malestar que se siente al residir en un territorio donde la gente que vive no es la prioridad del sistema político y económico.

Las cenas se plantean así como pequeños motines o rebeliones con las que asociarse, compartir la cultura local y luchar contra el problema de la vivienda, la gentrificación y el colapso de la isla. La idea es recuperar todos esos espacios y comercios moldeados ahora por y para el turista.

Los escenarios elegidos para manifestar estas cenas son lugares clave de la ciudad como la Catedral de Palma. Monumentos o ‘atracciones’ turísticas por las que pasan millones de personas a lo largo del año, ahora transformadas en ‘restaurantes improvisados’ para acoger y abrazar al pueblo. Puntos de encuentro en los que conectar con los vecinos, compartir ideas y plantear debates en torno a un modelo turístico que expulsa a los residentes de la ciudad.

El ciclo culinario-social de esta temporada llegó a su fin la noche del 19 de agosto con un ‘sopar a la llesca‘ en la Plaza Mayor de Palma, que, como el resto de ediciones, también se acompañó de una serie de actos culturales como un taller de chacarera argentina por parte de ‘Resistencia Balears’, la música en directo de Rissagg o el ball de bot, el baile regional de la isla que se impone como otra forma de resistencia ante la turistificación y la pérdida de identidad.