¿Ganas de emprender un viaje sin rumbo? El restaurante Hermosilla aterrizó en Madrid a comienzos de octubre y rápidamente se convirtió en foco de todas las miradas. Seguramente, no sea la primera vez que oigas hablar de él, pero tampoco será la última…

Cansados de aperturas, modas pasajeras y un sinfín de nuevos conceptos, es complicado que algo nos termine de sorprender o nos deje con ganas de volver. Por ello, hoy os hablamos de HER. Se trata de un restaurante difícil de categorizar o definir; podrías estar en Copenhague, Italia o México, sin despegar de suelo español. Es una apuesta por lo internacional, con ingredientes totalmente locales y de la mejor calidad. Su carta, adelantamos, cuenta con platos sencillos, llenos de sabor, sanos y preparados para compartir. En cuanto al local, es moderno, minimalista y con mucha luz. Tienen un horno de leña que, más allá del ambiente cálido que genera, su aroma a pizza recién hecha hará que te pongas ya en «modo avión”.

Y es que, cuando hay pasión y profesionalidad detrás de la cocina, es imposible no disfrutar. Marco Carboni y Alberto Ituarte, al frente del restaurante Hermosilla, son ambos chefs con una destacable trayectoria gastronómica. El primero, italiano de origen, trabajó con los mismísimos Massimo Bottura o Gordon Ramsey y cuenta con un amplio repertorio de restaurantes en México. Alberto no se queda lejos, pues fue parte del equipo de Andoni Luiz Aduriz. Razón por la cual, el resultado de esta fusión está siendo tan exitosa.

La carta en Hermosilla se divide en seis secciones diferentes: picar, crudo, josper, verdura, horno de leña y granos. Como ya decíamos, es fruto de una cuidadosa selección de proveedores: quesos de Formaje, pan de Ciento Treinta Grados, café de especialidad de Holacoffee o aceite de Jaén de Solo..) y está pensada toda para compartir. Toma nota y abróchate el cinturón, que el viaje solo acaba de empezar…

Aviso previo a navegantes, el aperitivo de la casa es un adictivo pan de masa madre, con una mantequilla ahumada de queso de cabra y berenjenas (que habrá que controlarse un poco si se quiere llegar a todos los platos)…

Empezando con algo para “picar”, son imprescindibles las almohadillas de parmigiano y paletilla ibérica, una explosión de sabor en un solo bocado. También recomendamos, el tomate cherry caldoso con burrata y anchoas; las milhojas de berenjenas crujientes, queso de búfala y migas crujientes; y la coliflor quemada en pasta de chiles con crema de nuez de macadamia (de los favoritos de Carboni; ¡Sí, Chef!).

Como platos principales del restaurante Hermosilla, viendo su horno de leña y amasado en directo, no os podéis ir sin probar las pizzas. La de panceta, provolone y pesto de alcachofa; un espectáculo. También recomendable la de burrata, sobrasada y tomate confitado. Siguiendo por lo italiano, los pappardelle con ragú a la antigua son otra opción muy buena teniendo en cuenta que la pasta la elaboran diariamente…

Pasando al Josper, la lubina con estragón, chalote y aceituna verde, tiene una piel crujiente, sabor equilibrado y punto perfecto. Para los más carnívoros, la hamburguesa de wagyu gallego, salsa verde, Montgomery’s cheddar y pimiento rojo o las costillas a baja temperatura al josper (para chuparse los dedos). De la sección de granos, el arroz cremoso de hongos e idiazabal es otro plato por él que dejarse deleitar.

Y con esto y un bizcocho (de pistacho)… esponjoso e intenso, yo me bajo en esta escala y os dejo, ¡hasta la próxima, viajeros!

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