Con la llegada del otoño los días se vuelven más cortos, las noches más largas y el frío y la lluvia comienzan a hacer acto de presencia. Sin embargo, aunque somos muchos los que renegamos del cambio de estación, no todo iba a ser malo: el calendario repostero da por iniciada su temporada una vez septiembre llega a su fin. Y una de sus fechas clave es el día de Todos los Santos, ya que además de comer huesos de santo (aquí te contamos cómo se hacen y qué tipos hay), castañas, calabazas y boniatos, toca preparar buñuelos para no romper la tradición gastronómica.

El clásico postre puede ir relleno con anís, nata, crema pastelera, chocolate… admite infinidad de variantes. Pero nosotros te proponemos la receta tradicional, para que así puedas acompañarlos con el sabor que tú prefieras.

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Ingredientes

  • 170 gramos de harina
  • 4 huevos
  • 250 gramos de agua
  • 50 gramos de mantequilla
  • 50 gramos de manteca de cerdo
  • 15 gramos de azúcar moreno
  • 6 gramos de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
  • Aceite de oliva o de girasol (para freír)
  • Azúcar glas y canela

Preparación

  1. Calienta las mantecas con el azúcar y la sal hasta que hierva, en una cacerola.
  2. Mézclalo todo bien, apaga el fuego y añade rápidamente la harina con la levadura, removiendo constantemente hasta que se integren todos los ingredientes.
  3. Pon de nuevo la cacerola en el fuego y calienta todo a baja temperatura hasta obtener una masa. Apaga el fuego y espera a que se enfríe.
  4. Coloca los huevos uno a uno, revolviendo bien hasta obtener una masa consistente.
  5. Vierte el aceite en la sartén y deja que se caliente. Usando dos cucharillas, toma la masa, haz la forma de la bola y vuélcala en el aceite.
  6. Crea pequeñas tandas y escúrrelas en papel de cocina, cambiándolo de vez en cuando para que los buñuelos queden bien secos.
  7. Reboza con azúcar glas y canela y deja enfriar por completo antes de rellenar.

¡Et violà! A triunfar.

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