Hay noches -nuestras favoritas- que empiezan a encenderse mientras el resto de la ciudad duerme. Por eso hemos seleccionado algunos de los hotspot -o puntos calientes- más evocadores de Madrid: un speakeasy hecho de jazz y tragos de contrabando, una guarida secreta inspirada en la figura de Joséphine Baker, un homenaje clandestino a Ernest Hemingway, una adictiva coctelería gótica… ¡incluso os decimos qué día es el mejor para visitarlos!

Lunes: Bad Company 1920

Empezar la semana en un refugio clandestino hecho de malas compañías -las mejores-, jazz y cócteles de contrabando nos parece una idea deliciosamente temeraria. Al atravesar las puertas de este speakeasy empieza el juego: un divertido viaje a los Estados Unidos de la Ley Seca, ¡donde estaba prohibido el alcohol! Pero sus bartenders desafían todas las reglas y se las ingenian para servir atrevidos artículos de calidad inspirados en carismáticos personajes de la época, con los diferentes sabores como brújula (fuertes, refrescantes, terrosos, especiados, picantes…). El Grifo de Boticario de Bottesi o la Boina de los Peaky Blinders son algunos de nuestros preferidos (aunque la carta cambia a menudo para evitar chivatazos).

Martes: Lovo Bar

Vivir de noche es vivir libre. De noche construimos nuestro yo más libre, más asociado a nuestros deseos que a nuestro deber”. Este es el aullido de guerra de unos lobos y lobas nocturnos que tienen como musa a la fascinante actriz, cantante, bailarina y espía Joséphine Baker, “una mujer que más allá de solo representar el amor, representa nuestra anhelada liberación”. En esta tentadora guarida, los placeres líquidos se sirven al abrigo de la oscuridad más encendida, sus Cocktails de la caza divididos en etapas de sabor: el amargo-seco Red Moon, el ácido Sirène, el dulce J’ai deux amours… Si el hambre acecha en mitad de la noche, se pueden acompañar con algún bocado de su carta de Placeres (gastronómicos).

Miércoles: Angelita

Vinos, cócteles, gastronomía… “Como en una big band, cada uno de los instrumentos brilla por sí solo, pero cuando suenan en conjunto alcanzan la excelencia”, escriben en su melodiosa carta de presentación. Aunque no la necesitan. Angelita es una parada candente (e imprescindible) de la noche madrileña donde la Gastrococtelería, ideada por Mario Villalón, se esconde en el sótano. Esta coctelería experiencial y sostenible basada en ingredientes caseros -con el vino y los productos de su huerta como protagonistas- es una sorpresa constante llena de alma y raíces.

Jueves: Salmon Guru (Número 24 en The World’s 50 Best Bars)

Es una de nuestras noches favoritas de la semana… y para encender su mecha hemos elegido otro hotspot del Madrid más canalla. En el Salmon Guru de Diego Cabrera se prescriben recetas líquidas, “donde la felicidad está a un cóctel exacto de distancia, viajando en cocteleras llenas de historias pasadas y futuras, y donde todo está hecho a tu medida siempre que nos des lo único que te pedimos: tu tiempo”. Trato hecho. Su mezcla de imaginación y talento salvaje nos lleva a tragos inimitables, como el otoñal Samhain, el delirante Les fleurs du mal o el evocador Ultramarino.

Viernes: Savas Bar (Número 98 en The World’s 50 Best Bars)

Los lituanos Gintas -Gintautas Arlauskas- y Dovi -Dovile Krauzante- han dado vida a esta inusual y acogedora coctelería en el corazón de Lavapiés que ha conquistado a la clientela con su autenticidad, sus aires clandestinos y su creativa -e impredecible- carta. No tiene nada que ver con ninguna otra, y eso nos seduce (y mucho). Su Smoky Sour, su mezcaliña estilo Savas -con pepino y miel, dos sabores muy característicos de Lituania-, su Tom Collins o su Gimlet tienen nombre de pecado de fin de semana. Y los pecados están para cumplirlos.

Sábado: Hemingway Cocktail Bar

El impetuoso Ernest Hemingway es la inspiración y faro de la coctelería clandestina del hotel Casa Suecia (desde su IG dan pistas para encontrar su acceso secreto), donde el escritor y periodista estadounidense habría disfrutado hasta el incendio -¿acaso hay otra forma?-. Sofisticada y muy exclusiva, tiene reminiscencias de otros tiempos, y ofrece tragos tan especiales como el Daiquiri Hemingway, el Mata Hari, El Viejo y el Mar o el Hiroshima, mon amour.

Domingo: Santos y Desamparados

Y, para esquivar el síndrome del domingo, no hay mejor conjuro que adentrarse en la oscuridad gótica y adictiva de esta coctelería del Barrio de las Letras con Alberto Villarroel como maestro alquimista. Por su singular barra desfilan tragos incombustibles a ritmo de rock: desde el explosivo Dragón Rojo hasta la provocadora Magia Líquida. No os resistáis: es imposible salir ileso de su magnetismo.

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