Señoras y señores, damas y caballeros, preparen sus mejores (y más cómodas y frescas) galas: por fin ha empezado el tiempo de terraceo. Las altas temperaturas han llegado de golpe y porrazo y, con ellas y el verano a la vuelta de la esquina, las terrazas vuelven a convertirse en requisito imprescindible de cualquier buen plan que se precie en todo el territorio nacional. La oferta crece cada año más… y, por ende, las posibilidades de los comensales ávidos de una buena comilona al aire libre. Apunta, estas son nuestras preferidas.

Arratxa (Mallorca)

Para turistas y residentes, la visita de la Sierra de Tramuntana siempre iba acompañada de una parada en Valldemossa para tomarse una coca de patata. Pero hoy ese recorrido está cambiando, y son muchos los que se adentran en este enclave Patrimonio de la Humanidad. También lo hacen en Arratxa, el precioso espacio al aire libre del Eco Luxury Retreat de 5 estrellas LJs Ratxó. Su preciosa decoración (está absolutamente integrada en la majestuosa naturaleza que la rodea, con espectaculares vistas de la Sierra de Tramuntana) sirve de marco a la reputada chef María Salinas para presentar su nueva carta de verano: gazpacho con boniato y tomate, huevos rotos con bogavante, arroz cremoso de bacalao y espárragos verdes…

Florida Park.

Florida Park (Madrid)

Cada fin de semana, los atardeceres y las noches en el parque de El Retiro tienen más encanto que nunca: Florida Park ha reabierto las puertas de La Terraza, su particular oasis inspirado en el desierto oriental. Con una decoración envolvente, relajada e informal, el público podrá disfrutar en este espacio de una propuesta gastronómica diseñada por el chef Iván Cerdeño, donde destacan platillos como las icónicas croquetas ibéricas de jamón ibérico, la clásica ensaladilla rusa con huevos y atún, las tajaditas de merluza en tempura de cilantro y mojo verde o el steak tartar de solomillo. Redondea la experiencia su carta líquida, en la que sobresalen clásicos como el Bloody Mary, el Negroni o el Spritz.

The Patio (Barcelona).

The Patio (Barcelona)

El hotel de cuatro estrellas Seventy Barcelona esconde un paraíso de plantas aromáticas que mantiene la estética tradicional de los patios interiores de L’Eixample, rodeada de olivos y naranjos. Y es precioso: aunque hay rooftops para quedarse a vivir, también hay otras opciones (como es el caso) para morirse. Su apuesta gastronómica se centra en recetas naturales y saludables de la cocina mediterránea. Ejemplos: jamón ibérico de bellota, anchoas con aceite de oliva, arroz negro de calamar o entrecot de ternera y pescado del día a la brasa, uno de los hits

De Tokio a Lima.

De Tokio a Lima (Mallorca)

Ubicado en la milla de oro, en el Borne, este restaurante es para muchos uno de los mejores de Palma. Y sus imponentes «balcones», también: de piedra arenisca, flanqueados por frondosos árboles, ofrecen una de las mejores panorámicas de la zona. Sobre la mesa, cocina fusión con toques mediterráneos, lo que se traduce en fórmulas como el calamar de Potera con salsa de rocoto y cilantro, el cerdo ibérico glaseado… y la famosa tarta de limones de Sóller.

L’hort al Nú (Valencia). Foto: Tatiana Tsarenko.

L’hort al Nú (Valencia)

La agradable y bonita terraza (con aires de chiringuito y coctelería) de Begoña Rodrigo está situada en el jardín interior de una antigua casa valenciana del siglo XVIII, en el barrio de Ruzafa. Y aquí es donde ella misma se esmera por acercar al comensal al mundo vegetal y la proteína en estado puro. «El respeto a la naturaleza y al producto bien empleados para evocar al recuerdo a través del paladar, aportando un elemento de sorpresa y modernidad», reza su web. Un homenaje a la cocina más tradicional y un tributo al producto.

La Milla.

La Milla (Málaga)

Aunque en realidad es más un chiringuito que una terraza al uso, no podía quedarse fuera de esta lista: se ha ganado la reputación de un auténtico templo del producto. Su carta está compuesta por marisco y pescado procedente de las costas andaluzas, por una selección de la mejor materia prima que se adapta siempre a la temporalidad y por una amplia lista de sugerencias del día. Y gracias a la reciente reforma del espacio, que ahora se adapta a las diferentes condiciones climáticas, los festines y los homenajes gastronómicos son aquí más que bienvenidos. 

Raimunda (Madrid).

Raimunda (Madrid)

Raimunda es un oasis en mitad del asfalto, situado en la sede de Casa de América (Palacio de Linares) y caracterizado por su frondosa vegetación y aires coloniales. También cuenta con un espacio ajardinado presidido por una espléndida fuente. En el plato funciona una oferta que combina los sabores de aquí con otros más exóticos: empanadas chilenas de ternera con pico de gallo, dados de pollo al ajillo oriental o ceviche de corvina con mango y aguacate. De beber, cócteles y combinados.

Tejada Mar. Foto: Albert Font.

Tejada Mar (Barcelona)

La versión «playa non-stop» del restaurante Casa Tejada está frente a la Barceloneta, a los pies del hotel W. Y por eso puede presumir de ofrecer una de las mejores panorámicas del skyline de la ciudad condal. La carta de este terrazón se basa en el tapeo, el marisco y las paellas: las ostras se sirven frías o calientes, acompañadas de diferentes salsas; el bogavante se propone en distintas versiones (hervido con mayonesa de lima, al ajillo…); la lubina, abierta y al ajillo; y la dorada, frita, con salsa tártara. ¿What else? Una larga nómina de cócteles y vinos.

Bugao (Madrid).

Bugao (Madrid)

Tras revolucionar la capital con la llegada de su “cocina entre mares”, Bugao, el restaurante que rinde culto al atún rojo y al cerdo ibérico y que combina en un mismo espacio las propuestas gastronómicas del chef ceutí Hugo Ruiz con dos cartas claramente diferenciadas, la de su Gastrobar y la de la zona Gourmet, vuelve a irrumpir en la oferta de ocio madrileña con la apertura de su nueva terraza de inspiración andalusí. En ella, además de disfrutar de la propuesta culinaria del Gastrobar, en la que se encuentran algunos platos icónicos como la tosta de tarantelo, también se invita a saborear su carta líquida, diseñada por Jesús López-Higueras. Un nuevo espacio con un ambiente agradable, relajado y distendido, que invita a pasar por él a a cualquier hora del día. 

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