Si hay algo que nos encanta de las croquetas es su diversidad y lo fácil que es comerlas. Pero, ¿es tan fácil cocinarlas? Te contamos cuáles son los errores más comunes que no debes cometer al hacer croquetas, palabra de experto.

Pero empecemos con un poco de historia. La croqueta llegó a nuestro país a finales del siglo XIX a través del aristócrata francés Louis de Bechamel, cocinero del rey Luis XIV y desde entonces es un indispensable de nuestra gastronomía. Su origen parece remontarse a 1817 con Antoine Cámere y su idea de cubrir la bechamel con una capa crujiente para el archiduque de Rusia.

En cuanto a nuestros gustos, las más demandadas en el 2021 fueron las de jamón ibérico, setas, bacalao o carne (desde las clásicas de cocido a las de rabo de toro o pollo). Bechamel cremosa, buen producto y aceite muy caliente para freír son las tres claves de la croqueta perfecta pero a veces cocinarla se nos resiste.

Croquetasricas.com nos ayuda a ser unos expertos cocineros de con estos errores clásicos al hacer croquetas que no debes cometer. Primero, la bechamel. Demasiada harina, demasiada leche, sabe a harina cruda… Lo importante de este paso es cocinar bien la harina con la mantequilla para que pierda su sabor.

Segundo, freír las croquetas. Es habitual que se nos rompan al echarlas a la sartén o mientras están friéndose. Lo mejor para estos casos es asegurarnos de que el aceite está bien caliente, a unos 180 grados. Si no, tendremos todas las papeletas para comer «croquetas deconstruidas».

Por último, no las aprietes. Si vas a freír croquetas para un regimiento lo ideal es hacerlas por tandas, ya sea en la sartén o en la freidora. De esta forma conseguirás moverlas fácilmente y que se tuesten bien por ambas partes.

Y recuerda: ¡no las recalientes en el microondas! Se quedarán blandas o frías por dentro. Con estos consejos ya no volverás a cometer errores al hacer croquetas y mucho menos al comerlas. ¿De qué te apetecen hoy?

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