¿Cómo trasladar el vasto universo de la alta gastronomía a un reloj de lujo? La relación entre ambas actividades, la relojera y la culinaria, existe. Está el trabajo manual, el placer que proporcionan a los mortales, la búsqueda de la perfección, la pasión que contagian. Todo eso lo percibieron los responsables de la firma de relojería suiza Hublot hace un lustro, cuando invitaron al chef helvético Andreas Caminada a convertirse en “amigo de la marca”. Pero no ha sido hasta este año que han conseguido llevar de alguna manera la labor de las cocinas de postín a un reloj.


Podrían haber hecho referencia a la costumbre suiza de la fondue, o emular a otra relojera, H. Moser & Cie., que en 2017 presentó un reloj elaborado con queso bovino auténtico. Pero los diseñadores de Hublot, que pertenece al grupo del lujo LVMH, han sido más sutiles. Se han fijado en uno de los materiales que se hallan entre los fogones más reputados, el acero de Damasco que da forma a poderosos cuchillos, y han fabricado con él una versión singular del Big Bang Unico, el cronógrafo automático que alumbraron en 2005 con hechuras deportivas y componentes novedosos como la fibra de carbono y la cerámica de colores. Ha nacido el Big Bang Unico Gourmet.

Un acero con mucha historia

Los cocineros con estrellas Michelin suelen ser pelín más exigentes que el resto. Y prefieren el mejor acero del mercado para cortar, triturar y picar con alegría. El damasceno es antiquísimo. Surgió en la región de Damasco (hoy Siria) en torno al año 300 a.C., se empleaba en Oriente Medio para la elaboración de espadas, y gozaba de fama por su dureza. Hoy se utiliza en los cuchillos, y su precio puede alcanzar los 430 euros de un instrumento cortante de la firma japonesa Miyabi. Las hojas de acero de Damasco se distinguen del resto en que parecen estar decoradas con un dibujo, aunque en realidad lo que se ven son sus distintas capas de material, pues llevan forjado un acero resistente y duro con otro más dúctil.


Esa suerte de grabado de líneas irregulares también se aprecia en la caja y en el bisel del Big Bang Unico Gourmet. El reloj se viste con un acero bautizado como Damasteel, creado por la empresa sueca Damasteel, que lo fabrica desde 1876 a partir de dos tipos de acero: uno oscuro, el 304L, en cuya composición predomina el carbón; y el otro, más claro, llamado 316L. En la pieza de Hublot se distinguen los dos materiales como soldados entre sí, produciendo una trama visual diferente en cada ejemplar, con motivos tornasolados distintos. Se ciñe a la muñeca con una correa de tejido similar al de un delantal, con un cierre de velcro.

La hora de las estrellas

Para presentar en sociedad el nuevo Big Bang Unico Gourmet, del que solo se van a realizar 200 unidades de 42 mm de diámetro (a un precio de 25.200 euros cada una), Hublot organizó a mediados de este mes una cena por todo lo alto en París para un centenar de personas, entre ellas el cocinero español Eneko Atxa y el francés Paul Pairet, amigos de la casa. Estuvo ofrecida por dos chefs galos multiestrellados: Anne-Sophie Pic (tres estrellas por su trabajo en la Maison Pic, ubicada en Valence, Francia) y el influyente Yannick Alléno (que dirige ocho restaurantes y detenta seis estrellas).


En un escenario prácticamente a oscuras, con unas pequeñas lámparas redondas en las mesas a modo de lunas y un menú a cuatro manos estelar, el Big Bang Unico Gourmet se desveló entre astros como un complemento ad hoc para los gastrónomos del mundo. “Existen numerosos paralelismos entre el mundo de la cocina y el de la relojería, más allá del delantal que visten tanto el cocinero como el relojero –dijo Yannick Alléno–. Uno de esos paralelismos se manifiesta hoy una vez más con el Big Bang Unico Gourmet y el legendario acero de Damasco. Un acero que encarna lo mejor del pasado y el futuro, fusionados para revelar esta impronta única”.

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