Aunque son muchas las tascas y los bares capitalinos que las ofrecen en sus cartas, no todos pueden prometer la fórmula maestra: parecen (a primera vista) fáciles de hacer, pero el corte de la patata, el sabor de la salsa y el picante son factores clave. Por eso te desvelamos cuáles son los establecimientos que tienes que visitar si quieres probar las mejores de Madrid.

1. Las Bravas

La especialidad de este pequeño negocio familiar es la ración de patatas, que se sirve acompañada con una salsa brava genuina y original (no pica en exceso) patentada en 1960 (ahí queda eso). Dirección: Álvarez Gato, 3 y Pasaje de Matheu, 5. 

2. Docamar

Se ha ganado (y a pulso) ser uno de los mayores referentes de las bravas madrileñas: la receta es, desde 1963, la estrella de la casa. Un único chef se encarga de prepararlas todos los días… y ojo, porque por sus manos pasan unos 2.000 kilos del tubérculo a la semana. La salsa (secreta, claro) deja un regusto a pimentón y pica bastante. Dirección: Alcalá, 337. 

3. Hermanos Guío-Museo de la patata

Su nombre ya advierte de su especialidad: las patatas (las traen desde Segovía y cada día gastan más de 200 kilos) en diferentes versiones y con distintas salsas. Su versión brava es suave y, por ende, apta para los más delicados (aunque el picante se puede pedir al gusto). Dirección: Ferrocarril, 21. 

4. Los Chicos

Lleva en funcionamiento más de 70 años… y aunque su aspecto ya no es el mismo de antes, sus tapas siguen dando de qué hablar. En particular las bravas: son crujientes por fuera y tiernas por dentro, con una salsa bien picante. Dirección: Guzmán el Bueno, 33.

5. Bodega de La Ardosa

Su ración de bravas (y la salsa que las acompaña) es tremendamente generosa. Y, además, tiene un precio imbatible… Por eso es una de las direcciones obligatorias de esta lista. Dirección: (Santa Engracia, 70). 

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