Hay estadistas que han utilizado la comida como afilada arma política -como el gran estratega Winston Churchill-, y otros que la han convertido en un singularidad más de su personaje -como el excéntrico Donald Trump-. Independientemente de su ideología y su poder de convicción, todos estos políticos han sucumbido a algún capricho culinario a lo largo de su carrera: Churchill desayunaba whisky y los Fetuccine Marilyn fueron la perdición de John F. Kennedy. Pero hay otras peculiares costumbres gastronómicas de los políticos que merece la pena conocer.

Winston Churchill: un whisky en el desayuno

“A lo largo de mi vida me he tenido que comer a menudo mis palabras, y debo confesar que siempre me ha parecido una dieta saludable”, dijo el mítico primer ministro del Reino Unido. Pero el apetito voraz de Churchill no se saciaba solo con palabras: fue un auténtico bon vivant que tejió sus más certeras estrategias políticas entre comidas y cenas de gala (como recoge el libro Dinner with Churchill, de Cita Stelzer). El brillante estadista no podía resistirse a un solomillo Wellington y una copa de brandy de 1870, aunque tenía otros muchos vicios conocidos: entre ellos el whisky -que tomaba desde el desayuno-, el champagne, las ostras, el queso… ¡o la sopa de tortuga!

Vladimir Putin: el helado es su talón de Aquiles gastro

El líder mundial más controvertido del momento guarda con celo sus debilidades culinarias, pero en Tapas nos hemos enterado de su talón de Aquiles gastro: en Rusia desde la cocina, Witold Szablowski cuenta que le obsesionan los helados, y que los incluye en todos sus postres. Otro alimento que nunca falta en su dieta diaria son los huevos, que suele tomar para desayunar.

Barack Obama: haciendo cerveza en la Casa Blanca

Al carismático expresidente de los Estados Unidos, uno de nuestros comilones favoritos, ya le seguimos la pista durante su etapa en el poder: le hemos visto comer hamburguesas de Five Guys, fruta, platos asiáticos, tacos, sándwiches e infinidad de helados. Su mujer, Michelle, cuenta que la receta que mejor prepara es el chili con carne, y entre sus alimentos preferidos están los pistachos, el brócoli o los Fran’s Chocolates. Un dato muy curioso sobre Obama es que junto a su cocinero Sam Kass, creó dos cervezas caseras desde la Casa Blanca: White House Honey Ale y Honey Porter.

Nancy Pelosi: un perrito caliente y un helado de chocolate al día

La presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos desde enero de 2019, Nancy Pelosi, se come un perrito caliente todos los días. Pero no es el único capricho de la política demócrata, que suele desayunar helado de chocolate en el desayuno. “Es una forma estupenda de empezar el día y me gusta más que cualquier otra cosa. Y no sé por qué, pero parece que me sienta bien, tengo mucha energía”, afirmó Pelosi en The Late Late Show With James Corden, donde también mostró su congelador lleno de helados.

Joe Biden: loco por los helados

El presidente de los Estados Unidos es un amante confeso de los helados y la pasta con tomate. En las primarias del partido demócrata, se gastó nada menos que 10.000 dólares en helados de la marca Jeni’s (los de crema de cacahuete salada con trozos de chocolate son sus favoritos), y hasta Obama ha bromeado con sus gustos culinarios en alguna ocasión:

Pedro Sánchez: rey de la dieta mediterránea

Al presidente del Gobierno se le conocen pocos vicios culinarios, y él mismo ha contado que lleva una dieta muy variada, rica en verduras, frutas, carne y pescados a la plancha. Abanderado de la cocina mediterránea, de vez en cuando coquetea con la gastronomía japonesa y, según ha revelado José Roca, chef de Moncloa, en los “días temáticos” se salta su rutina junto a su familia y explora a bocados otras culturas “de la forma más saludable posible”.

Donald Trump: adalid de la comida basura

El polémico expresidente de Estados Unidos y futuro candidato a la presidencia es un gran defensor de la comida basura. Le pierden las hamburguesas de Burger King y McDonald’s -sobre todo la Big Mac, habitual pasajera del Trump Force One- y el pollo frito de Kentucky Fried Chicken. También es un gran fan del bistec con ketchup, la Coca-Cola, los batidos de chocolate y la pizza. Tanto que hasta protagonizó un anuncio de Pizza Hut en 1995:

John F. Kennedy: los Fettuccine Marilyn fueron su perdición

Zumo de naranja, huevos escalfados con tostadas, tocino crujiente a la parrilla, mermelada, leche y café: eso es lo que le gustaba desayunar a John F. Keneddy, el presidente de los Estados Unidos maldito. También sabemos que era muy aficionado a la sopa y que la de pescado de Nueva Inglaterra era su favorita. Aunque nuestra anécdota gastronómica preferida sobre JFK es la que cuenta Martí Gironell en La fuerza de un destino: Jean Leon -propietario de La Scala- creó los Fettuccine Marilyn en honor a la icónica actriz, y se dice que también eran la perdición del presidente John Fitzgerald Kennedy…

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