El pollo asado ha sido carne de delivery, o más bien de takeaway, mucho antes de que estas palabrejas formaran parte de nuestro vocabulario. Porque a quién no le ha ordenado su madre cualquier domingo que –a la vuelta de misa, del aperitivo con los colegas o de lo que quiera que cada uno hiciese– recogiese un pollo para llevar en el bar de la esquina (siempre había uno, en todos los barrios). Pero qué más nos hubiese gustado a todos que entonces existieran sitios como Piri Piri (calle del Mesón de Paredes, 15, Madrid), cuyos deliciosos frangos (pollos portugueses) llegan ahora hasta nuestra casa gracias a los benditos riders (¡siempre con ellos!).

La propuesta de Piri Piri se basa en las costumbres de los míticos locales portugueses de ‘frango para fora‘ (pollo para llevar). El concepto es tan sencillo como delicioso: frango hecho al carbón acompañado de la famosa salsa piri-piri (término que procede de la lengua swahili y que hace referencia a un chile picante que se utiliza habitualmente en múltiples recetas de Angola y Mozambique).

El método Piri Piri

El secreto de su éxito (y de su sabor) es que en Piri Piri se trabaja únicamente con frangos (pollos seleccionados de alta calidad procedentes de Portugal), los cuales se diferencian de los que son más habituales en España por ser algo más pequeños, por lo que su carne es más fibrosa y compacta.

Una vez abiertos, se maceran con una salsa especial de la casa que contiene varios ingredientes, entre ellos pimentón, para, a continuación, asarse a la brasa de carbón durante el tiempo justo para estar jugosos y suaves por dentro y crujientes por fuera. Antes de servirse (o de empaquetarse si es para llevar), se barnizan con la salsa que el cliente escoja (naranja, limón o la clásica piri-piri) y se cortan en varios trozos para que sea más cómodo de comer.

No sólo pollo

¿Acaso se puede disfrutar de un pollo asado sin sus correspondientes patatas fritas? Pues por supuesto que no… Y aquí tampoco faltan, claro: cocinadas justo en su punto, por cierto. Como tampoco se echa de menos un poco de ‘verde’: con sus ensaladas o una buena de grelhada (vegetales asados).

El punto dulce lo ponen con, cómo no, los legendarios pastelitos de Belem o una tarta de queso que le da mil vueltas a aquella Comtessa que sacaba tu madre del congelador en las comilonas familiares.

Además, pensando en todos, Piri Piri ha ideado una serie de menús para una, dos o cuatro personas. Todos estos packs están disponibles para pedir a domicilio a través de la propia web, con entregas garantizadas para un radio de hasta 10 km. Y también a través de las principales plataformas de delivery. Igualmente, se pueden gestionar pedidos directamente a través del restaurante para su recogida en el propio local (como hemos hecho toda la vida, vaya…).

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