Las croquetas son un icono de nuestra gastronomía. Nunca faltan en la carta de un restaurante ni en nuestras neveras, sean caseras o precocinadas. Si te cuesta que la bechamel te quede en su punto o no tienes tiempo para hacerlas en casa comprarlas hechas es la mejor opción. Estas son las 5 cosas que hay que saber de las croquetas precocinadas para que no te timen.

¿Quién no es fan de las croquetas? ¿Quién no se ha peleado nunca por la última del plato? Con las croquetas no hay eso de «anda, cómete la última que es la de la vergüenza» porque vuelan. Según un estudio de Oído Cocina Gourmet, recogido por Europa Press, cada español consume 151 croquetas al año (y nos parecen pocas).

La pandemia ha cambiado nuestras costumbres. Si antes cada habitante salía una media de 5,4 veces a cenar fuera a la semana, ahora solo salimos 3. Este descenso ha provocado que las ventas de croquetas precocinadas crecieran casi un 9,5% en 2020, según la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre).

Una dieta con el menor número de precocinados y llena de productos frescos y variados es lo más recomendable pero los horarios y las prisas hacen que busquemos opciones más fáciles y rápidas. Además, los etiquetados de los productos ya elaborados muchas veces son complicados de entender y dan lugar a error y confusión. Estas son las 5 cosas que tienes que saber para que no te timen con el etiquetado de las croquetas precocinadas.

  1. Brevedad. Dicen que «lo bueno si breve dos veces bueno» y en este caso es verdad. Los textos extensos suelen ser prueba de que el producto que estamos comprando contiene más ingredientes de los necesarios. Cuántos menos químicos y aditivos mejor.
  2. De más a menos. El orden de los ingredientes en el texto debería ser según su cantidad, de mayor a menor. Así, en el caso de las croquetas el primer componente debería ser un producto lácteo dada su base de bechamel.
  3. Sobre las grasas. Aunque solemos asociar la palabra grasa a mala alimentación, hay grasas «buenas» como la del aceite de oliva. El truco está en evitar grasas perjudiciales como la del aceite de palma o aceites refinados.
  4. Que no te la den con azúcar. El azúcar es necesaria y una gran fuente de energía en su dosis justa. La OMS recomienda 25 gramos al día (un 5% de la ingesta calórica diaria). Sin embargo, muchos fabricantes utilizan sinónimos como fructosa, sacarosa o dextrosa para elevar esa dosis en sus productos. ¡Pon atención y que no te timen!
  5. Valor nutricional. Cada vez estamos más pendientes de nuestra ingesta de calorías pero no siempre menos es más. Menos calorías no tiene por qué ser sinónimo de saludable, por eso te recomendamos prestarle más atención al valor nutricional de los alimentos.

Ahora ya sabes en qué fijarte para que no te timen al comprar croquetas precocinadas. Además, estas 5 cosas también te ayudarán cuando vayas justo de tiempo y necesites un plato ya elaborado. ¡A comer croquetas se ha dicho!

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